Nunca dé porque Dios necesita, pues Dios es el dueño del oro y de la plata; Él nos dejó ese privilegio, para que nosotros seamos bendecidos y la ruina no nos destruya. Le recomiendo que nunca deje de diezmar
En los últimos años he escuchado algunas campañas contra el diezmo y yo quiero ayudarle para que no cometa el error de no diezmar; a continuación, le voy a contar con sencillez de corazón, respeto, con mucha firmeza y fe de lo que se conoce en el mundo de los exitosos respecto a las verdades del diezmo.
Hace 4.000 años el padre de la fe cuyo nombre es Abraham en el libro de Génesis capítulo 14 se encontró con Melquisedec, quien fue una de las manifestaciones de Jesucristo en el Antiguo Testamento. Entre Génesis 12 y Génesis 14 Abraham como padre de la fe había pasado por muchas luchas en su vida, seguramente usted ha pasado por batallas semejantes a las del patriarca Abraham.
Entre Génesis 12 y Génesis 14, Abraham experimentó el abandono, experimento la traición, experimentó la pobreza, y la terrible enfermedad de la extrema ruina de la matriz que había en el vientre de Sara, Abraham andaba sin hijos. Pero no solamente esto, sino que por el error del sentimentalismo se trajo a la tierra que Dios lo llamó a un sobrino que le salió en ser un gran rebelde e irresponsable, lo deshonró, se apartó de él, lo dejo solo y cayó preso en Sodoma.
Abraham siendo un hombre mayor lleno de compasión tuvo que salir a defenderlo frente a esos reyes paganos que lo tenían preso; estaba en cautiverio su sobrino Lot, pero con el poder de Dios Abraham lo liberó, no solamente lo liberó, sino que recuperó y conquistó toda la riqueza de esos reinos. Liberó al sobrino por la gracia de nuestro Padre y Dios.
Hasta esos días la vida de Abraham había sido de lucha y de pruebas, pobreza, traiciones y conflictos. Cuando terminó la guerra, que Abraham venía con la gran riqueza, liberación de su sobrino y el impactante triunfo espiritual y financiero tuvo que reconocer que para que no se repitiera más nunca, necesitaba reconocer autoridad espiritual.
Estoy hablando de cientos de años antes de Moisés, le estoy hablando de ciento de años antes de la ley, le estoy hablando de hace 4.000 años a la era de hoy. En Abraham encontramos a un hombre agradecido que reconoce que los diezmos son para nuestro Señor Jesucristo, el cual se le apareció con la manifestación de una Teofanía; es decir: Melquisedec, y la Biblia dice que hace 4.000 años, sin haber Biblia todavía, sin maestros y sin profesores Abraham le dio a Melquisedec los diezmos de todo.
Abraham recibió en el espíritu que debía diezmar y por eso en el Nuevo Testamento, en el libro a los hebreos habla de Abraham y el diezmo, y aún esta revelación cayó en sus generaciones. Luego con el tiempo fue que aparecieron los diezmos en la ley, pero antes de la ley ya estaba el diezmo de la gracia en Cristo Jesús, el cual Jesucristo no abolió, sino que dijo que era necesario hacerlo. Lo cierto es que los países pobres cargados de ruinas en el planeta tierra, las naciones más miserables de donde han salido las plagas y las enfermedades, llenas de seres humanos ladrones, donde la gente se enferma mucho, y tiene pérdida, fracaso y desastre; muchos no conocen la omnipotente llave del diezmo.
Es por eso que la bendita Biblia, la sagrada Palabra de Dios dice: trae todos los diezmos al alfolí, para que haya alimento en mi casa, y os abriré las ventanas de los cielos y derramaré bendición hasta que sobre y abunde. Reprenderé también por vosotros al devorador. Ustedes serán llamados casa deseable. Malaquías 3.
Todo lo que el ser humano deja de diezmar, siempre lo perderá. El diezmo Dios lo estableció como un argumento profundamente espiritual contra el enemigo que es un devorador, un destructor. Piense cuánto dinero ha perdido, cuántos robos, cuántas estafas, cuántas enfermedades, cuántos accidentes, cuántas mentiras. Todo se puede evitar con la omnipotente llave del diezmo; porque el Señor dijo reprenderé por vosotros al devorador.
Nunca dé porque Dios necesita, pues Dios es el dueño del oro y de la plata; Él nos dejó ese privilegio, para que nosotros seamos bendecidos y la ruina no nos destruya. Le recomiendo que nunca deje de diezmar.
Lo que yo puedo recibir en el espíritu es que el diezmo no tiene nada que ver con que Dios necesite. Usted no puede pensar que el dueño del universo, el dueño de todo el oro, de toda la plata, tiene necesidades financieras o del dinero que usted gana. Después de 47 años predicando el evangelio bendito del reino de Dios, me he dado cuenta que diezmar es un recurso espiritual que Él ha dejado como llave para protegernos en salud, en finanzas, en gozo espiritual, en autoridad espiritual, en libertad de nuestros enemigos, en libertad de pestes y de plagas, y librarnos del devorador, el que arruina y destruye a todos los egoístas. Me di cuenta que diezmar lo hace la gente sabia.
De los 100 seres humanos más ricos del mundo no solamente diezman, dan grandes porciones para las misiones, los pobres y la obra de Dios. Es el tiempo para que deje de vivir un tormento financiero, más bien use el diezmo como una llave activadora en alto nivel en riqueza y prosperidad. Usted sea ordenado con sus finanzas. Recíbame este consejo, de a partir de hoy diezmar, será lo primero que usted hará, o apartará en cada conquista financiera, aprenda a practicarlo, y se sorprenderá de lo que Dios hará con el resto que le quede.
Olvídese de los malos testimonios, cuide su corazón, y presente sus diezmos, a su sumo sacerdote: nuestro señor Jesucristo, el cual tiene su representante en la tierra. Y cuando usted lo hace de corazón, recibirá un anillo de éxito, prosperidad, riqueza, ideas creativas, su abundancia eterna, luz para nuevos negocios, bendición de la buena salud, autoridad, fe y fuerzas para salir adelante viendo la mano milagrosa de Dios obrar a su favor todo el tiempo y de forma gloriosa, viendo que usted no reprende al devorador, sino que el Eterno lo hace por usted mientras usted avanza.
Nunca deje de diezmar, pero esto digo: “El que siembra escasamente, también segará escasamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra; como está escrito: ‘Repartió, dio a los pobres, su justicia permanece para siempre’”. 2ª Corintios 9:6-9.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 31.




