El evento, que muchos comparan con el histórico Avivamiento de Asbury de 2023, culminó formalmente dejando tras de sí un rastro de vidas transformadas
(Greyda Durán – Agencias).-
Como cuerpo de Cristo se celebra con gozo lo ocurrido recientemente en la Universidad Southeastern (SEU), en Florida, donde un despertar espiritual sin precedentes mantuvo a la comunidad estudiantil en oración y adoración continua durante nueve días consecutivos.
El evento, que muchos comparan con el histórico Avivamiento de Asbury de 2023, culminó formalmente el pasado viernes 20 de febrero, dejando tras de sí un rastro de vidas transformadas y un renovado compromiso con el Reino de Dios, según reporta el portal web CBN.
ARREPENTIMIENTO
El movimiento espiritual no fue algo planificado por hombres. Todo inició durante una conferencia el pasado lunes, destinada a finalizar el miércoles. Sin embargo, durante el mensaje de la oradora Jennie Allen, el ambiente cambió drásticamente cuando se hizo un llamado al arrepentimiento genuino.
El pastor del campus, Jonathan Rivera, relató que los estudiantes comenzaron a confesar sus pecados en voz alta, clamando con fuerza ante el altar. “Ocurrió algo innegable que todos sentimos”, afirmó Rivera.
Ante la magnitud de la presencia de Dios, la universidad tomó la decisión de cancelar clases, grupos de estudio y actividades administrativas para dar prioridad a lo que el Espíritu Santo estaba haciendo.
“No te das cuenta de que Jesús es todo lo que tienes hasta que Jesús es todo lo que quieres” —fue el sentimiento compartido por los asistentes durante las más de 24 horas de adoración ininterrumpida que marcaron el inicio del despertar.
SANIDADES Y MILAGROS
La manifestación del poder de Dios no se limitó a las paredes del lugar, pues se reportaron sanidades físicas milagrosas, no solo entre los presentes, sino también entre personas que seguían la transmisión en vivo desde sus hogares.
Ante la intensidad del mover, las autoridades de la SEU se comunicaron con los líderes de la Universidad de Asbury para recibir orientación sobre cómo gestionar este “derramamiento de gloria” que ha captado la atención del mundo cristiano.
Aunque las reuniones continuas de 24 horas finalizaron el viernes pasado, el liderazgo de la universidad enfatizó que esto no es el fin, sino el comienzo de una nueva etapa.
“Este será un momento para celebrar todo lo que Dios ha hecho y proyectar una visión hacia el futuro”, informaron fuentes de la SEU. El objetivo es que este fuego no se apague, sino que los estudiantes lleven este “derramamiento” a sus comunidades y al resto del mundo.◄




