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¡Por fin llegamos a un acuerdo!, Eliseo Rodríguez

Amados, si la oración eficaz del justo puede mucho, ¡cuánto más si muchos justos se ponen de acuerdo para clamar por los mismos objetivos!

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La Biblia expresa en el Salmo 133, que es bueno y delicioso habitar los hermanos juntos, en armonía. Y en el mismo Salmo se ofrece una gran recompensa en ese contexto, a saber, que allí envía Jehová bendición y vida eterna.
La meta de la oración es que Dios la escuche y la responda. Así que, la Palabra nos ha dejado las maneras cómo las plegarias se pueden convertir en respuestas divinas. De hecho, Jesús nos enseña que cuando estemos orando, debemos creer que recibiremos lo que pedimos, y en consecuencia, promete: “os vendrá” (Marcos 11:24).
Aquí les presentamos algunos aspectos sobre la victoria que Dios concede a la oración plural y que se hace en acuerdo.
Primero, tenemos la promesa de Jesús sobre este tipo de oración. Él dijo, “si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19).
Parece que esa fue la motivación de Pedro y Juan para decidir ir juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Luego que un hombre cojo fue milagrosamente sanado en la misma puerta por la cual se entraba a la Casa de Oración, la Biblia dice en Hechos 3:12 que cuando Pedro predicó allí, habló en nombre de él y de Juan, para decir a los presentes que no pusieran los ojos en ellos, como si por su poder o piedad hubiesen hecho andar a aquel paralítico.
Pedro y Juan sabían del poder del acuerdo, porque ambos habían sido parte de los doce discípulos, a quienes Jesús envió de dos en dos a predicar el evangelio (Marcos 6:7).
Asimismo, los apóstoles del Señor estaban en acuerdo de oración cuando dijeron en Hechos 6:4, “y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra”.
Segundo, la oración en acuerdo es útil cuando hay que pedir protección contra los enemigos.
En el mismo contexto de la sanidad del cojo, el sanedrín judío tomó preso a Pedro y a Juan y les amenazaron que de ninguna manera hablasen a hombre alguno en el nombre de Jesús. Mas ellos les dijeron: “No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. Ante la amenaza aún latente, los apóstoles vinieron a los suyos y les contaron todo lo que les había sucedido. “Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay”. Entonces juntos pidieron al Padre confianza y valor, y que les concediera el denuedo necesario para predicar el evangelio, a la vez, que extendiera su mano para que se hiciesen sanidades, señales y prodigios en el nombre de su Santo Hijo Jesús. Como resultado a aquella oración en acuerdo, el lugar en que estaban congregados tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo. (Hechos 4:24).
Hoy la iglesia del Señor en todo el mundo está bajo amenaza por diferentes frentes. Está amenazada por el mundo que la quiere corromper; está amenazada por la apostasía que intenta diluir su Verdad, y está amenazada por el Enemigo, quien anda como león rugiente buscando a quién devorar. Por tanto, es imprescindible que los creyentes nos pongamos de acuerdo para orar por victoria sobre todo ardid del Adversario, a fin que seamos espiritualmente protegidos y podamos anunciar con poder el evangelio
Tercero, la oración en acuerdo siempre va a ayudar a la extensión del reino de Dios.
Estando en circunstancias humanamente adversas, y a causa del servicio en el santo ministerio, Pablo y Silas fueron encarcelados en Filipos, después de haberlos azotado mucho. De eso trata gran parte del capítulo 16 de Los Hechos. Entonces los metieron en el calabozo de más adentro, y les aseguraron los pies en el cepo. Pero ellos decidieron ponerse de acuerdo y echar mano a una herramienta espiritual que confunde al Enemigo y hace que Dios sea glorificado: “… A medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios…”.
Seguidamente, la Biblia registra la palabra “entonces”, para hacernos una lista de los milagros salvíficos que ocurrieron como resultado de aquel acuerdo de clamor y alabanza.
Primero, sobrevino un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían. Así que, la cautividad se estremece cuando se practica orar en acuerdo.
Segundo, se abrieron las puertas de la cárcel. Así que, al orar en armonía, siempre hay puertas que se abren.
Tercero, las cadenas de todos los presos se soltaron. Así que, los cautivos vienen a libertad, cuando nos ponemos de acuerdo para orar.
Cuarto, el carcelero creyó en el Señor Jesucristo, y fue salvo aquella noche. Así que, la oración en acuerdo, influencia en cuanto a la fe a los más endurecidos.
Quinto, Pablo y Silas salieron de la cárcel para ir a casa del carcelero, donde después de hablar la Palabra a él y a su familia, todos fueron bautizados. ¡Oh, la oración en acuerdo, ayuda a que muchas familias sean añadidas a la iglesia!
La historia siguiente en Los Hechos narra que Pablo y sus compañeros de ministerio avanzaron hacia muchos territorios como Mileto, Éfeso, Troas, Atenas, Corinto, Tesalónica, Berea, la isla de Malta, Roma, entre otros, para continuar en la extensión del reino de Dios y la Palabra del Señor corrió y fue glorificada.
Amados, si la oración eficaz del justo puede mucho, ¡cuánto más si muchos justos se ponen de acuerdo para clamar por los mismos objetivos! Si oramos en acuerdo, podemos estar convencidos que recibiremos más abundantemente de lo que pedimos y entendemos. 

Eliseo Rodríguez
Pastor, teólogo y escritor

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