Millones tienen detenida la bendición de Dios, porque consciente o inconscientemente han violado una ley eterna y aunque Dios los ama, chocar contra una ley eterna es chocar contra Dios mismo
Siempre me pregunté: ¿Por qué personas entraban en duras estaciones de estancamientos, frenos y techos, ya sea en lo personal, familiar, en la obra o de lindos planes emprendidos en su vida? Y el Espíritu Santo me ministró “Su crisis es por ilegalidad”, ya que la Biblia muestra que nuestro Dios nunca dijo que existimos para ser bloqueados y vivir la maldición del estancamiento. Los techos, estancamientos y las opresiones tormentosas malignas no son el plan de Dios para su vida, al contrario, los textos sagrados dicen:
“La senda de los justos es como la Luz de la aurora, con una gloria que va en aumento hasta que el día es perfecto, pero el camino de los malvados es como la oscuridad y no saben en qué tropiezan” (Proverbios 4:18-19).
Esto nos indica que nosotros mientras estemos en esta tierra debemos avanzar día a día, hasta que partamos de este mundo para vivir la plenitud de la eternidad, y aún después, nuestras generaciones vivirán mejor que nosotros. Este texto enseña que Dios nos lleva en su bendición y aumento día a día; mas NO en estancamiento. Por lo tanto, no se puede justificar los techos, la frustración y la ruina.
Me di cuenta que cuando el maligno quiere frenarle el crecimiento a alguien en alguna área, le hace chocar con una autoridad; es decir, se le irrespeta, se le deshonra, se le desobedece o no se le reconoce. Todo los estancamientos y maldiciones están relacionados con acciones de ilegalidad, estas perturban el fluir de la bendición de nuestro Dios. Muchas de las áreas en las que el ser humano necesita ser liberado, son plataformas ilegales de operaciones malignas que por alguna manera él mismo ha permitido, las cuales activan maldición y en eso debemos estar prestos y ser humildes de todo corazón, para rechazar y renunciar a todo lo que cultive opresión en nuestras vidas, de modo que todos los días crezcamos en el favor de Dios sin ningún tropiezo.
Hay personas que nunca serán sanadas por haberse rebelado contra una autoridad que fluye con los dones de Dios en esta área, o por su incredulidad en la Palabra de Dios. Criticar, dudar o hablar mal de una autoridad espiritual asignada lo frena todo; lo mismo ocurre con el dinero y la prosperidad, personas que no reconocen que no son dueños, sino administradores y que Dios nos pide y debemos dar, sabiendo que en el momento que desobedecemos la voz de su llamado, se pasa a estaciones de opresión y el próximo capítulo por ilegalidad se vive en cárceles de espirituales, pobreza, tristeza, muerte repentina y dolor. No podemos olvidar que antes de la caída existe una altivez de espíritu, es decir, la violación a una ley.
En el mundo del crecimiento y la multiplicación, sé que toda persona que critica a una autoridad con manto de igle-crecimiento y no se le respeta, y se habla mal por ignorancia pasa a cárcel de estancamiento, le cuesta crecer. Pero esto pasa en todo: en la salud, el dinero, las proyecciones personales, cuando el maligno quiere estancar a una persona le hace pecar contra la autoridad, y por más que quisiera no verá el fin correcto del plan de Dios, porque chocó contra la autoridad.
Jesús dio ejemplo de esto, cuando se sometió a la autoridad de Juan. Lo delicado de tocar mantos y hablar apresuradamente de autoridades, es que no sólo la persona es afectada, sino que maldice a sus generaciones; por ejemplo, Can, embruteció a su descendencia y levantó la generación de los esclavos, pobres y miserables, simplemente por haber deshonrado a su padre Noé. Cuando usted vea que alguien ora mucho, pero no se le abren los cielos, examine a quién desobedeció y exija que corrija con arrepentimiento genuino, perdón profundo y honra, y verá la gran diferencia.
La meta de este libro es que la ruina no le alcance y aún después de su partida de este mundo, su generación sea bendita en esta tierra.
Satán nunca pudo hacer que Jesús practicara ni por un segundo la ilegalidad.
¡Imitemos a nuestro bendito Salvador y vivamos en el poder de la legalidad eterna!
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “El poder de la Legalidad Eterna”. Prólogo.


