Lo que Dios intenta es que -con la motivación correcta- camines con la compañía correcta; que triunfes
“El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20).
Un gran reto en educación es el denominado “pensum escondido”. Por ejemplo, una iglesia puede tener un buen programa educativo, pero la gente que llega aprende más rápido por lo que observa que por lo que oye. Este es el conocidísimo aprendizaje por imitación usado con éxito en los comerciales. Algunas empresas asocian su producto con la felicidad, sentirse bien, alegre o popular. No te dicen “cómprame lo que vendo”, sino “si quieres sentirte así, debes tomar, echarte o comprar lo que te vendo”.
Te preguntarás, ¿por qué se aprende más fácilmente al imitar? Los sicólogos del aprendizaje nos pueden dar unas cuantas razones, pero yo creo que es porque obedece a la ley del menor esfuerzo, porque se teoriza menos y porque se modela una conducta que se juzga correcta. Se aprende casi sin discernir lo que se imita.
Pero nuestro proverbio sí hace un claro discernimiento: “el que anda con sabios, sabio será”, el ejemplo le muestra el camino de la precaución, de la prudencia y del esfuerzo: el andar del sabio. Pero “el que se junta con necios”, noten que no dice “necio será”, sino “será quebrantado”. Varias versiones traducen: “te echarás a perder”, “saldrá mal parado”, “te meterás en líos”, “acaba en la ruina”.
El asunto entonces se resume a elegir con quién andas, a quién vas a imitar. La motivación que tengas es importante. Hay jóvenes que marchitan sus vidas muy temprano por elegir mal a sus compañeros o “amigos”. Lo que Dios intenta es que -con la motivación correcta- camines con la compañía correcta; que triunfes. Si eliges bien puedes convertirte en el sabio que otros imiten. Elige bien y evita la ruina.


