Existe una gran semejanza entre Jacob y tú. Ha llegado la hora de que reconozcas que tú eres la persona escogida para cumplir una misión mundial. ¡Estás predestinado para ganar!
“Jacob se levantó muy de mañana, tomó la piedra que había puesto como cabecera, la puso como memorial y derramó aceite sobre ella” (Génesis 28:18).
Después de ese día:
1. Encontró un pozo de conexión divina
Jacob emprendió su camino y llegó a la tierra de los orientales. Entonces vio un pozo en el campo, y he aquí que tres rebaños de ovejas estaban recostados cerca del mismo, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaños. Había una gran piedra sobre la boca del pozo.
Génesis 29:1-2
2. Encontró a su esposa
Estando él aún hablando con ellos, llegó Raquel con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora. Y sucedió que al ver Jacob a Raquel hija de Labán, hermano de su madre, y al rebaño de Labán, hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra que estaba sobre la boca del pozo y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre. Jacob besó a Raquel, y alzando su voz lloró. Jacob dijo a Raquel que él era pariente de su padre y que era hijo de Rebeca. Y ella corrió y dio las noticias a su padre.
Génesis 29:9-12
3. Dios le dio un hijo gobernante y alto gerente mundial. Le dio a José
Y aconteció que cuando Raquel dio a luz a José, Jacob dijo a Labán: Déjame ir a mi lugar, a mi tierra.
Génesis 30:25
4. Confrontó el espíritu de robo y opresor de Labán
Dame mis mujeres y mis hijos por quienes he trabajado para ti, y déjame ir. Tú conoces el trabajo que yo he realizado para ti. Labán le respondió: Por favor, si he hallado gracia ante tus ojos… He visto que Jehová me ha bendecido por tu causa. Y añadió: Señálame tu salario, y yo te lo pagaré. El respondió: Tú sabes cómo he trabajado para ti y cómo ha estado tu ganado conmigo. Pues poco tenías antes de que yo viniera, y ha crecido abundantemente. Jehová te ha bendecido con mi llegada. Ahora, ¿cuándo he de trabajar yo también por mi propia casa? Él le preguntó: ¿Qué te daré? Jacob respondió: No me des nada. Pero si haces para mí lo siguiente, volveré a apacentar y a cuidar tus ovejas: Yo pasaré hoy en medio de todo tu rebaño, poniendo aparte toda oveja pintada o salpicada de diversos colores y todo cordero de color oscuro; y de entre las cabras las salpicadas de diversos colores y las pintadas. Eso será mi salario. Así será constatada mi honradez en el futuro, cuando tomes en cuenta mi salario: Toda cabra que no sea pintada o salpicada y toda oveja que no sea de color oscuro, que esté conmigo, será considerada como robada. Labán dijo: ¡Bien! Que sea como tú dices.
Génesis 30:26-34.
5. Dios le dio la estrategia de la multiplicación
Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo la parte blanca de las varas. Después puso las varas que había descortezado frente a las ovejas, en las pilas de los abrevaderos de agua donde iban a beber las ovejas, porque éstas se apareaban allí cuando iban a beber. Las ovejas se apareaban delante de las varas, y después parían corderos listados, pintados y salpicados de diversos colores. Entonces Jacob apartaba los corderos y dirigía la vista del rebaño hacia lo listado y a todos los que en el rebaño de Labán eran de color oscuro. Así hizo para sí un rebaño propio, y no los ponía con el rebaño de Labán. Y sucedía que cada vez que se apareaban los animales robustos, Jacob ponía las varas delante de ellos, en las pilas, para que se aparearan mirando las varas. Pero cuando venían los animales débiles, no ponía las varas. De este modo, los débiles eran para Labán, y los robustos para Jacob.
Así prosperó muchísimo el hombre; y tuvo muchas ovejas, siervas, siervos, camellos y asnos.
Génesis 30:37 al 42
6. Dios lo defendió y le recordó lo que haría con él
Vosotras sabéis que he trabajado para vuestro padre con todas mis fuerzas, y que vuestro padre me ha engañado y que ha cambiado mi salario diez veces. Pero Dios no le ha permitido que me hiciera daño. Si él decía: “Los pintados serán tu salario,” entonces todas las ovejas parían pintados. Y si decía: “Los listados serán tu salario,” entonces todas las ovejas parían listados. Así Dios quitó el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí. Y sucedió que en el tiempo en que se apareaban las ovejas, alcé mis ojos y vi en sueños que los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y jaspeados. Entonces el ángel de Jehová me dijo en sueños: “Jacob”. Yo dije: “Heme aquí”. Y él dijo: “Por favor, alza tus ojos y mira cómo todos los machos que cubren a las ovejas son listados, pintados y jaspeados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste la piedra y me hiciste un voto. Levántate, sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu nacimiento”.
Génesis 31:6-13
7. Dios le restauró sus orígenes, le dio el nombre correcto y le redimió de un nombre de maldición
Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta que rayaba el alba. Como vio que no podía con Jacob, le tocó en el encaje de la cadera, y el encaje de la cadera se le dislocó mientras luchaba con él. Entonces el hombre le dijo: ¡Déjame ir, porque ya raya el alba! Y le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Él le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has contendido con Dios y con los hombres, y has prevalecido. Entonces Jacob le preguntó diciendo: Dime, por favor, ¿cuál es tu nombre? Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Jacob llamó el nombre de aquel lugar Peniel, diciendo: “Porque vi a Dios cara a cara y salí con vida”.
Génesis 32:25-30
8. Dios le dio paz con su hermano
Alzando Jacob sus ojos miró, y he aquí que Esaú venía con los 400 hombres. Entonces él repartió sus hijos entre Lea, Raquel y sus dos siervas. Puso a las siervas y a sus hijos delante, después a Lea y a sus hijos, y al final a Raquel y a José. El mismo pasó delante de ellos y se postró en tierra siete veces, hasta que se acercó a su hermano. Esaú corrió a su encuentro, le abrazó, se echó sobre su cuello y le besó. Y lloraron. Alzó sus ojos, vio a las mujeres y a los niños y preguntó: ¿Quiénes son éstos para ti? Y él respondió: Son los hijos que Dios, en su gracia, ha dado a tu siervo. Entonces se acercaron las siervas y sus hijos, y se postraron. También se acercaron Lea y sus hijos, y se postraron. Finalmente se acercaron José y Raquel, y se postraron. Entonces Esaú le preguntó: ¿Cuál es el propósito de todos esos grupos que he encontrado? Y él respondió: Hallar gracia ante los ojos de mi señor. Esaú le dijo: Yo tengo suficiente, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo. Y Jacob respondió: No, por favor. Si he hallado gracia ante tus ojos, toma mi presente de mis manos, pues el ver tu cara ha sido como si hubiera visto el rostro de Dios, y me has mostrado tu favor. Acepta, pues, mi presente que te ha sido traído, pues Dios me ha favorecido, porque tengo de todo. El insistió, y Esaú lo aceptó. Luego éste dijo: ¡Vamos, partamos! Yo te acompañaré.
Génesis 33:1-12
9. Dios le dio las 12 tribus de Israel
Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce: Los hijos de Lea: Rubén, el primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Los hijos de Raquel: José y Benjamín. Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob que le nacieron en Padan-aram. Entonces Jacob fue a Isaac su padre, a Mamre, a Quiriat-arba, es decir, Hebrón, donde habían habitado Abraham e Isaac.
Génesis 35:23-27
Te he mencionado detalles de la vida de Jacob porque estoy seguro que existe una gran semejanza entre Jacob y tú. Ha llegado la hora de que reconozcas que tú eres la persona escogida para cumplir una misión mundial.
- Jacob aprovechó su momento. Ahora es tu momento. Jacob pasó a la historia. Tu vida está escrita por la mano de Dios, tú estás predestinado para ganar.
- Jacob tuvo éxito sobre sus enemigos, tú también.
- Dios le hizo derrotar la fuerza opresora de Labán, a ti también.
- Sus hijos se multiplicaron y crecieron, los tuyos también.
- Derrotó la maldición de contienda familiar, tú también.
- A Jacob se le cumplió cada palabra escrita por la mano de Dios desde antes de la fundación del mundo. A ti también se te cumplirá.
- Jacob pasó a la historia porque él sabía que estaba predestinado para ganar. Y tú también.
La voz del Espíritu Santo
Dios me habló viajando de Estocolmo a Londres. Pude oír la voz del Espíritu Santo que me dijo: “En esta vida hay sólo dos tipos de personas: ganadoras y perdedoras”.
Esas palabras me impactaron profundamente, entendí que no nos queda ninguna otra alternativa, sino la que está escrita por la mano de Dios para nosotros desde antes de la fundación del mundo.
Algo que me ministra profundamente es que los ganadores aprovechan el tiempo cuando Dios los llama.
Los ganadores oyen su voz y le obedecen. Los ganadores, perseveran en la Palabra. Los ganadores, no escatiman ningún esfuerzo para agradar al que les escogió, desde antes de la fundación del mundo.
Por nada del mundo puedes anotarte a perdedor. Aprovecha este momento histórico que estás viviendo, apela a la gloria superior, estás predestinado para ganar. Tu vida está escrita por la mano de Dios.
Jacob aprovechó su momento y David también. Dios escribió de ti, por eso dime, ¿qué vas a hacer ahora con tanta bendición divina? Tu hora llegó, acepta tu llamado, aplícate al propósito eterno, estás predestinado para ganar. No pierdas la visión de la agenda divina para tu vida, Dios escribió tus éxitos y tus triunfos. Dios te ha preparado un camino de victoria. No naciste para el dolor, estás predestinado para ganar. No naciste para la pérdida, tu vida está escrita por la mano de Dios. Aprovecha tu glorioso y extraordinario momento, estás predestinado para ganar.
Involúcrate al máximo en el propósito de Dios, no permitas que nada te haga perder el tiempo; millones de vidas se han ido de este mundo sin haber honrado al Dios de la Palabra y del propósito. Llegó tu hora, aprovecha tu momento. Cumple tu llamado, no permitas que otras cosas te quiten el tiempo, naciste para una vida próspera, bendecida y victoriosa, estás predestinado para ganar, tu vida está escrita por la mano de Dios.
¡Estás predestinado para ganar!
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Predestinados para ganar”. Epílogo 4/4.


