Hay límites que no se pueden transgredir, y no podemos perdernos para alcanzar a los perdidos, muchos sin querer han caído en ello
La Apostasía es una acción que identifica a aquel que, habiendo abrazado la fe en cuanto a una convicción y creencia, luego la cambia a su conveniencia por la imposición de su nueva fe o creencia errónea, siendo definida por la academia como “la adopción de una opinión o práctica que es contraria a las creencias religiosas anteriores”.
Dentro de las múltiples razones que pueden inducir a qué alguien apostate de la fe, veo que una de las más frecuentes es cuando se cree que el fin que se persigue puede justificar los medios, aun cuando los mismos violen los límites del sentido común, la cordura y más importante aún, la doctrina de su fe originaria.
El principio de que el fin justifica los medios, es un pensamiento que procede de la sabiduría humana, la cual es definida en la Biblia como una sabiduría natural y diabólica, que dista abismalmente de la sabiduría que procede de lo alto y que es producto del diseño y voluntad soberana de Dios.
El referente de dicho pensamiento es conocido como Nicolas Maquiavelo, quien fue un escritor y filósofo político nacido en Florencia el 3 de mayo de 1469, no obstante, algunos historiadores señalan que la famosa frase “el fin justifica los medios”, en realidad no es de Maquiavelo y proviene de una anotación que hizo Napoleón en su ejemplar de “El príncipe”.
No obstante sea Maquiavelo o Napoleón al que debamos atribuirle dicha nefasta frase, lo que si podemos sustentar con firmeza es que dicha frase es antibíblica y la misma responde a los límites de la sabiduría humana, totalmente ajena al pensamiento y el carácter de Dios, y quien se fundamenta en ella, corre el peligro de experimentar el síndrome de Judas, quien aun siendo discípulo de Cristo, procuró en sus fuerzas propiciar un encuentro entre Jesús su maestro y los sacerdotes del Sanedrín, obrando inconsultamente y de seguro con buenas intenciones, pero que terminó ante tal atrevimiento traicionando a su maestro, pasando a la historia como un traidor de la fe y un hijo de perdición.
Cuán peligroso es que gobierne nuestro consciente o inconsciente el pensamiento que “el fin justifica los medios”, pues aunque Jesús vino a buscar lo que se había perdido y debemos obrar con compasión y acercarnos al pecador y mostrarle el amor de Dios, hay límites que no se pueden transgredir, y no podemos perdernos para alcanzar a los perdidos, más muchos sin querer han caído en ello, y procurando ir más allá de los límites fijados por Dios y yendo en búsqueda de lo perdidos han terminado perdiendo ellos el camino.
Cuidado con la Apostasía, pues podemos aún sin querer estarle dando la espalda a Dios imponiendo nuestro criterio y voluntad…
Jesús habló sobre la apostasía y a sus discípulos les dijo: «Tengan cuidado de que nadie los engañe» (Mateo 24:4).
Y también las Escrituras nos advierten que en los tiempos cercanos a su segunda venida “muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán; y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” (Mateo 24:10).
Diego Ortiz
Pastor y comunicador
@ps.diegoortiz



