Tú serás un adorno para el evangelio cuando la gente vea tu vida y cuando la gente vea la renovación de tu carácter, cuando la gente vea la transformación de tus pensamientos
Ser un adorno para el Evangelio según la gracia de Cristo es un llamado a vivir de una manera que refleje Su amor y verdad en todo lo que hacemos.
Es responsabilidad de las ancianas, es responsabilidad de los ancianos, es responsabilidad de los jóvenes enseñarles a los demás cómo comportarse, cómo tratar, cómo modelar la vida cristiana para que otros la puedan seguir. Como iglesia, el poder de la gracia de Dios te va a dar la capacidad de ser un adorno para el evangelio, ¡aleluya! Tú sabes que eso, piensa conmigo, tú serás un adorno para el evangelio cuando la gente vea tu vida y cuando la gente vea la renovación de tu carácter, cuando la gente vea la transformación de tus pensamientos. Tu vida va a adornar la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo, y la realidad es que cuando nosotros entendamos eso, comenzaremos a vivir una vida apropiada para aquello que hemos dicho que hemos recibido por gracia de parte de Dios, que es la salvación de nuestras almas.
La salvación es un aspecto más allá que la vida eterna. Es más allá que la vida eterna, se tiene que ver en todas las áreas de nuestra vida. Por lo general, la gente sólo deja la salvación al llamado en el altar, al llamado aquí al frente, donde cuando la gente le entrega su vida al Señor, pues ya pensamos que con eso es suficiente. La realidad es que la salvación se tiene que ver en todas las áreas de nuestra vida, en la renovación de nuestros pensamientos, y tenemos que enseñarle a la gente lo que significa ser salvo.
Tenemos que entender varias cosas. Número uno: la salvación es algo que se acercó a nosotros. Ninguno de los que estamos aquí podemos decir que nos acercamos a Dios realmente. La única manera en que tú te has podido acercar a Dios es porque Él se acercó a ti primero. La salvación vino de la eternidad. Dios envió a su Hijo para que muriera por nosotros en la cruz del Calvario. Por eso es que vemos las profecías que vendría Emmanuel, Dios con nosotros, y Él tuvo que descender del cielo para acercarse a nosotros. Porque por más que el hombre tratara de acercarse a Dios, siempre iba a encontrar una barrera, siempre iba a encontrar una dificultad, siempre iba a ser incapaz. Nuestras obras siempre iban a ser incapaces de nosotros poder acercarnos a Dios perfectamente, completamente. La única razón por la que tú y yo tenemos acceso al trono de la gracia de Dios y debemos acercarnos confiadamente es porque Él vino, murió por nosotros en la cruz del Calvario, abrió la puerta para que tú y yo pudiéramos acceder a Él confiadamente y disfrutar de ese poder de la gracia que no tan solo me asegura la salvación en la vida eterna, sino que me asegura la transformación desde ahora.
Quiero que sepas que de las muchas cosas de las que Dios te ha salvado, te ha salvado de ti mismo. Yo no sé quién puede darle gracias a Dios porque Dios le salvó de sí mismo, porque como tú ibas en el camino que llevabas, la forma en que estabas pensando, el peor peligro que tenías eras tú mismo. Y si de algo Dios te vino a librar, fue de ti mismo, por el camino que tú ibas, los hábitos que llevabas, los pensamientos que llevabas, la vida en la que fuiste quizás plantado en un momento dado por los abusos, los maltratos, los problemas que viviste en el camino cuando eras niño, cuando eras joven, un montón de cosas que influenciaron en tu vida te llevaban por mal camino. Pero la gracia de Dios llegó hasta ti y un día entendiste que había una posibilidad de una vida nueva, de una vida diferente si recibías el don que se acercó al hombre para salvarnos, aún de nosotros mismos.
Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista



