Las Agripinas no son instrumentos de DIOS, sino de Satanás. Una buena suegra suma y multiplica en la relación de su hijo con su esposa
Como todos los artículos anteriores, este también está sustentado en un hecho real; y, por ende, no está fuera de la Iglesia actual: El cuerpo de una joven fue hallado en un basurero, su nombre completo Estefany Morales, sólo tenía 22 años. Miriam Cortés, su suegra, le quitó la vida por un absurdo motivo según las investigaciones. Por ello, presento estas interrogantes: ¿Existen madres que enamoran, seducen o manipulan a sus hijos? ¿No quieren compartirlos con nadie más y menos con alguien que los aleje de ellas? ¿Ha vuelto Agripina o nunca se ha ido? ¿Una cristiana puede sufrir de este peligrosísimo complejo?
Es importante conocer de dónde proviene el nombre de esta condición que padecen algunas madres en el mundo. “El complejo de Agripina podría explicar cómo algunas madres actúan enamoradas y ‘seducen’ a sus hijos. Julia Agripina, conocida como Agripina la Menor -para diferenciarla de su madre-, fue la hija mayor de Germánico y de Agripina la Mayor, bisnieta de Marco Antonio y de Octavia la Menor. Agripina fue hermana de Calígula, se convirtió en la esposa de su tío, el emperador romano Claudio, y fue madre de Nerón” (Vía https://www.psicoactiva.com).
Teniendo claro el origen del nombre; entonces vale considerar que, asesinatos, separaciones, maltratos psicológicos y físicos de nueras dentro del hogar han sido provocados por las madres que presentan esta condición; además, considero que deberían reabrirse casos de asesinatos en los cuales no han dado con el verdadero culpable.
Un punto a tener muy en cuenta lo describe la historia de esta manera: “El complejo de Agripina tendría un significado similar al complejo de Edipo, descrito por Freud. No obstante, en la mitología griega, Edipo no sabía que cometía un incesto, ya que no estaba al tanto de que su esposa Yocasta era en realidad su madre. Pero, de Agripina sí se dice que sedujo a su hijo Nerón” (Vía https://www.psicoactiva.com). Una mujer con el complejo de Agripina lo primero que debe hacer es reconocer que necesita ayuda (cosa nada fácil, porque ella vive en un mundo paralelo); cree que su amor no puede ser robado o arrancado de su corazón por una mujer que no ha hecho nada por su hijo. Normalmente, considera a la novia o esposa del hijo como su peor enemiga; tanto la desquicia la unión de la pareja que piensa en matar, y llega al punto de Miriam Cortés; la suegra asesina de Estefany (joven venezolana de 22 años).
“De la historia sobre la vida de Agripina y la relación con su hijo se deduce que ella, en su afán por ejercer el poder, procura controlar a su hijo, lo cual le irrita a tanto él que siente el deseo de querer matar a su progenitora. Una madre podría actuar con sentimientos poco claros hacia su hijo, ‘seducirlo’ o ‘enamorarse’, quizá en un sentido simbólico, hasta llegar a anularlo y vivir a través de él. La autora Diana Borja Reinoso, en su estudio sobre la sobreprotección familiar, señala que cuando las madres sobreprotegen a sus hijos, ellos tienen un desarrollo pobre de las habilidades, adoptan una postura de pasividad y generan dependencia. En la vida adulta, quien ha sido sobreprotegido, probablemente tendrá problemas para asumir sus responsabilidades, podrían sentir miedo, baja autoestima, inseguridad y dificultad para tomar decisiones, lo cual le lleva a depender de otros” (Vía https://www.psicoactiva.com/blog/complejo-de-agripina,-en-que-consiste).
¿Usted conoce a una madre con la actitud de Agripina? Denúnciela y cuídese de ella. Esta jamás reconocerá que está planificando el mal contra la esposa o novia de su hijo, una característica particular de este tipo de mujeres es que al llegar a casa solamente saluda a su hijo e ignora a su enemiga/nuera; siempre dirige la palabra en público, pero en privado aplica la ley del hielo y el distanciamiento como maltrato psicológico; además, calumnia a la nuera con quien pueda y le crea, es capaz de comentar que su “hijo es un tonto que vive dominado por esa mujer macabra, quien no merece nada de ella ni de él”. Una Agripina es una bomba de tiempo dentro de casa, no la dejes actuar; cuanto antes, ella debe visitar a un especialista para que le ayude a desistir del mencionado complejo cien por ciento diabólico.
Los padres y madres no deben abusar del verso que dice: “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa” (Efesios 6:2. RVR60). Quienes somos suegros, nunca, pero nunca debemos olvidar las palabras de nuestro Señor Jesucristo: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?” (Mateo 19:4-5. RVR60). También debemos tener muy vivas las palabras del apóstol Pablo lleno del Espíritu Santo: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4. RVR60).
Las Agripinas no son instrumentos de DIOS, sino de Satanás. Una buena suegra suma y multiplica en la relación de su hijo con su esposa, en sus pensamientos y palabras fluye amor sincero, un abrazo por la mañana y unos buenos días para la nueva hija, será pura vida para ella. ¡Qué alegría reinará en la unidad familiar, si las Agrias dejan de ser Agri…!




