Si queremos recibir socorro oportuno del cielo debemos atender ciegamente las órdenes de Dios sin cuestionarlas, aún sin entenderlas

Como consecuencia de la idolatría que imperaba en Israel hubo hambruna colectiva. Como el profeta Elías era uno de los pocos que se había mantenido fiel a Dios y no había sucumbido ante este pecado Dios decide salvarlo de morir de hambre.
Lo insólito del caso es que, contrario a lo que quizás Elías estaba esperando, la respuesta del cielo llegó de forma muy rara. Dios le ordena que se instale cerca de un arroyo, a la intemperie y lejos de la ciudad. Milagrosamente Dios enviaba cuervos que le llevaban comida mañana y tarde.
El profeta Elías pudo salvarse de no morir de hambre porque se limitó a obedecer a Dios. Jamás intentó entender ni cuestionar su forma de actuar.
Hay personas que están perdiendo bendiciones porque pretenden que Dios actúe de la manera como sus mentes consideran que es la forma correcta y muchas veces se niegan a obedecer sus mandamientos porque los consideran ilógicos y sin sentido.
Si queremos recibir socorro oportuno del cielo debemos atender ciegamente las órdenes de Dios sin cuestionarlas, aún sin entenderlas.
Dios te bendiga.
Teófilo Segovia Salazar
Pastor y comunicador


