BIBLIATERAPIA: El verdadero poder del arrepentimiento

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A través del arrepentimiento bíblico, el perdón de Dios también nos libera del sentimiento de culpa, y nos proporciona su paz y confianza

Con mucha frecuencia vemos, que a pesar de que nos arrepentimos de algún error, falta o debilidad, nos cuesta cambiar nuestros malos hábitos o comportamientos. Esto sucede, porque nos arrepentimos de manera superficial o como solemos decir: “de la boca para afuera”, y no de verdad y de corazón. Con “un corazón contrito y humillado”, como nos manda Dios en el Salmo 51:17: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.
Por supuesto, que no dejan de surgirnos ciertas interrogantes, como ¿por qué nos cuesta tanto identificar y reconocer nuestros errores para poder “proceder a un genuino y verdadero arrepentimiento”?
Pero, ¿arrepentirnos de qué, por qué y para qué?, si creemos y sentimos que en nosotros todo está bien, que “no le hacemos mal a nadie y “somos buena gente”, hacemos “buenas obras”, “ayudamos al prójimo”, somos felices, exitosos y contamos con el reconocimiento y aprobación de los demás, nos sentimos y estamos motivados y empoderados para salir adelante de manera independiente y hasta a veces nos creemos perfectos.
Dios nos advierte en Apocalipsis 9:20 y 21 de la urgente necesidad que tenemos de arrepentirnos de nuestros pecados: “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos”.
Para que nuestro arrepentimiento pueda surtir el cambio deseado y que, incluso, a veces pasamos años esperando, debemos acudir a Dios a través de su Palabra en la Biblia, porque Él es el único, que tiene el poder para quebrantar nuestro corazón y transformar nuestra mente, como nos lo dice en Efesios 6:19: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”.

EL ARREPENTIMIENTO QUE AGRADA A DIOS

Considerando que nuestra condición natural de pecado puede llegar a enfermar nuestra mente, desequilibrar nuestras emociones y afectar nuestro bienestar espiritual; veamos algunos beneficios del arrepentimiento bíblico y sincero, el que agrada a Dios:
Por medio del arrepentimiento, Dios nos proporciona tranquilidad, serenidad y refresca; así como un oasis en el desierto.
Hechos 3:19: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.
Dios perdona nuestros pecados y nos “limpia de nuestra maldad”, tal como no los promete en 1ª Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
Dios quiere salvar nuestras almas y para poder lograrlo requiere primero del arrepentimiento de nuestros pecados.
Lucas 5:32: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”.
Dios quiere que demostremos nuestro arrepentimiento a través de nuestro cambio de conducta y comportamiento.
Lucas 3:8: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”.
Y por último, Dios nos insta a arrepentirnos para poder acercarnos a su reino celestial y también terrenal. Para que podamos disfrutar de las bendiciones que nos tiene reservadas, si obedecemos sus mandatos y venimos a Él con nuestro “corazón contrito y humillado”, si estamos dispuestos a confesar nuestros pecados, y por medio de Jesucristo, su Hijo, arrepentirnos y pedirle perdón por nuestros pecados. Hoy es el tiempo, hoy es el día y momento; porque mañana puede ser tarde.
Mateo 4:17: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: ‘Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado’”.
A través del arrepentimiento bíblico, el perdón de Dios también nos libera del sentimiento de culpa, y nos proporciona su paz y confianza.
Finalizo con el llamado que siempre hace el pastor dominicano, Sugel Michelén, cuando culmina sus prédicas: “Acerquémonos a Jesucristo en arrepentimiento y fe”. Todos, tanto incrédulos, como creyentes, porque el llamado de Dios es para todos. 2ª Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. Es por esto que, siempre debemos vivir con una constantemente actitud de arrepentimiento delante de Dios. “Sin acepción de personas”.

Lisbet Borjas F.
Periodista
@lisbetborjas

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