Jesús señala que la vida de los que creen en Él debe ser como una luz de bienvenida. Como hijos de Dios, tenemos que alumbrar a un mundo en tinieblas
Mateo 5:14: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”.
La misión de los faros es alumbrar para guiar a las embarcaciones a puerto seguro. En medio de las inmensas olas y las tinieblas de la noche si no se tienen una luz que los guíe tal vez muchas embarcaciones perezcan o se pierdan. Por tal razón la luz del Faro debe estar encendida. Y ese faro encendido nos representa a usted y a mí que portamos la luz de Cristo.
Ahora somos como ese faro encendido que alumbra el camino a puerto seguro.
Cuenta la Sra. Katara Patrón que: “Una publicidad de una cadena hotelera mostraba un edificio en medio de una noche oscura. Alrededor no había nada. La única luz que se veía venía de una pequeña lámpara cerca de la puerta en el porche del edificio. La bombilla iluminaba lo suficiente para que un huésped subiera los escalones y entrara. La publicidad terminaba con la frase: «Le dejaremos la luz encendida»”.
Justo eso fue lo que hizo Jesús cuando se fue al Cielo a prepararnos morada. Dejó una luz encendida por medio del evangelio en cada uno de sus discípulos y hoy nos toca a usted y a mi alumbrar y mantener esa invitación abierta para que entren al refugio que DIOS ya tiene preparado para todo aquel que le acepte.
Un bombillo encendido en un porche es como un anuncio de bienvenida que le trae a la memoria a los viajeros que aún hay un lugar cómodo donde pueden pararse y descansar, reposar del viaje agotador y tenebroso.
Jesús señala que la vida de los que creen en Él debe ser como una luz de bienvenida: «Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder» (Mateo 5:14). Como hijos de Dios, tenemos que alumbrar a un mundo en tinieblas.
A medida que Él nos guía y capacita, los demás verán nuestras buenas obras y glorificarán a nuestro Padre que está en los cielos (v. 16). Y al dejar encendida nuestra luz, se sentirán bienvenidos para acercarse a nosotros a fin de aprender más sobre Aquel que es la verdadera luz del mundo: Jesús (Juan 8:12).
¿Has dejado la luz encendida en tu vida para que Jesús brille a través de ti hoy, y otros puedan verla y comenzar a alumbrar también?
Oremos así:
“Amado Jesús, ayúdame a brillar para que otros se acerquen a ti”.
Que tengas un hermoso y bendecido día.


