Confía. Dios hará, Julio Almedo

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Debemos confiar que Dios hará porque Él nos ama, nos toca a nosotros amarle

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La mayoría de las personas sólo se acuerdan de Dios cuándo están pasando un momento de angustia, sobre todo en salud, familia, finanzas, otros; la Biblia nos enseña Mateo 6:34 PDT: “No se preocupen por el día de mañana, porque el mañana traerá sus propias preocupaciones. Cada día tiene ya sus propios problemas”. Dios da de comer a las aves y viste a las flores (Mateo 6:25-33).
Hablar de fe es muy fácil cuando no vivimos propiamente la aflicción, pero ¿has hablado de fe viviendo tu aflicción? Jesús nos enseña que Él estaba en la barca navegando con algunos discípulos, Él descansaba y vinieron fuertes vientos y grandes olas, sus discípulos se atemorizaron, dice la Palabra que “Él les contestó: —¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca fe tienen ustedes! Dicho esto, se levantó y dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente tranquilo” (Mateo 26:8 DHH). Pero, Jesús estaba en la barca. Cuando el Señor nos libra, con gozo contaremos el testimonio. Dios siempre está allí. Confía, Él hará.
Ahora, si esto es así ¿qué debemos hacer para estar con Dios? Estar es permanecer y resistir. Porque, sin importar la barca hundiéndose que sea, Dios es fiel. Pero es aquí donde buscamos estar con el Señor para ser librados de la calamidad. Queriendo resistir sin haber permanecido. Dice la Palabra que le busquemos temprano (Salmos 63), alabemos al Señor temprano (antes de que las aflicciones del día lleguen) y estar fortalecidos para cuando vengan y así podamos confiar que Él hará.
Obviamente vivimos en el mundo, aunque Jesús esté siempre con nosotros e incluso le estemos alabando, tendremos aflicciones, así Él dijo: “Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33 NBLA).
Debemos confiar que Dios hará porque Él nos ama, nos toca a nosotros amarle, como dice Su Palabra en Juan 14:23 NBV: “Jesús le contestó: ―El que me ama, obedece mi palabra. Por eso, Dios lo amará y vendremos a vivir con él”. Dios hará. Así mismo, dice la Biblia “Pues este es el amor a Dios: que obedezcamos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son difíciles de cumplir. Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.  ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”. Tenemos la promesa por fe, que en Cristo tendremos la victoria (Filipenses 4:13). Obedecer es permanecer y resistir, con fe.
Una poderosa bendición que nos dice el Señor en Romanos 8:31-39 NBV: “¿Qué más se puede decir? Si Dios está de parte nuestra, ¿quién podrá estar contra nosotros? Si Dios no dudó al entregar a su Hijo por nosotros, ¿no nos dará también, junto con él, todas las cosas? Si somos los escogidos de Dios ¿quién se atreverá a acusarnos? Dios mismo es quien nos ha declarado justos. ¿Quién nos condenará? Cristo fue el que murió y volvió a la vida, el que está en el lugar de honor junto a Dios, intercediendo por nosotros. ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la pobreza, el peligro, las amenazas de muerte? Las Escrituras dicen: «Por tu causa nos amenazan de muerte todo el tiempo, nos tratan como a ovejas de matadero». A pesar de todo, nuestra victoria es absoluta, gracias a Cristo que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá apartarnos de su amor; ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los demonios, ni lo presente, ni lo que está por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni cosa alguna de toda la creación. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha demostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor! Como dice al principio, … Si Dios está de parte nuestra. Esto es si caminamos conforme a Su verdad”.
El Señor nos guarda en la palma de su mano. Allí reposamos en confianza los que caminamos por fe y obediencia a Cristo Jesús, amándole. Tenemos su promesa en las escrituras: “En las palmas de Mis manos, te he grabado; Tus muros están constantemente delante de Mí” (Isaías 49:16). Tu barca en tempestad, tus muros, tus aflicciones. En los Salmos nos señala: “Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón” (37:3-4).
Grande es el Señor, por medio de Su Palabra Dios nos enseña que es en Su Hijo que podemos estar fortalecidos, en victoria y con la ayuda del Espíritu Santo. Confiando plenamente en Dios convencidos de que Él hará.

Julio Almedo
Informático
lacolumnaveraz@gmail.com

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