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Dios: La inagotable fuente de esperanza

Pronto veremos la justicia de Dios moverse con poder y gloria, y todos dirán que existe un Dios en los cielos y que hace justicia en la tierra

Si te sientes sin esperanza ante tanta impunidad y maldad, recuerda que Dios está por encima de todo y no ignora nuestra situación / Freepik

Queridos hermanos en la fe,
En estos tiempos tumultuosos, parece que el mal avanza imparable, mientras los gobernantes corruptos se fortalecen y la verdad se ve ensombrecida. Pero recordemos, esto no es un fenómeno nuevo; la humanidad siempre ha experimentado ciclos de decadencia moral. Como dice Eclesiastés 1:9, “Lo que ha sido, eso será; lo que se ha hecho, eso se hará; y nada hay nuevo debajo del sol”. Todo esfuerzo humano alejado de Cristo y de la verdad divina está, en última instancia, condenado al fracaso. Los imperios y naciones del pasado, que oprimían a los más débiles, han desaparecido bajo el peso de su propia injusticia.
Al observar las noticias actuales, mi corazón se entristece al ver la impunidad con la que operan ciertos líderes y favorecen a delincuentes. Sin embargo, Dios me ha recordado que Su justicia prevalecerá. Todo le pertenece a Dios, y todo hombre en autoridad se la ha permitido estar en esas posiciones para ejercer con justicia la voluntad de Dios y administrar las riquezas de Dios para su pueblo. Cuando ellos le dan la espalda a Dios y manejan las cosas a su antojo, debemos recordar lo que dice la Palabra de Dios en Hageo 2:8: “Mía es la plata, y mío es el oro, dice el Señor de los ejércitos”. Y Malaquías 3:16 afirma: “Entonces los que temían al Señor hablaron cada uno a su compañero; y el Señor escuchó y oyó, y un libro de memoria fue escrito delante de él para los que temen al Señor, y para los que piensan en su nombre”. Dios tiene cuidado de su Pueblo y está muy pendiente de lo que hacen los gobernantes y líderes de la tierra.
Dios me ha revelado que aquellos que abusan de su autoridad serán juzgados si no se arrepienten. Este mensaje es confirmado en el Salmo 94:19-23, que expresa: “Cuando pensaba: ‘Mis pies resbalan’, tu misericordia, oh Jehová, me sostuvo. En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. ¿Se unirá contigo el trono de iniquidades que hace agravio bajo forma de ley? Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. Pero Jehová me ha sido por refugio; y mi Dios por roca de mi confianza. Él hará volver sobre ellos su iniquidad, y en su maldad los destruirá; los destruirá Jehová nuestro Dios”. La mayor justicia y venganza de Dios es que la misma corrupción e injusticia caiga poderosamente y potenciada sobre todos aquellos que ejercen con maldad su autoridad.
Si te sientes sin esperanza ante tanta impunidad y maldad, recuerda que Dios está por encima de todo y no ignora nuestra situación. A aquellos en posiciones de poder, les insto a arrepentirse de corazón, entregar sus vidas a Cristo y seguir el ejemplo de Zaqueo, quien en Lucas 19:8-10, demostró su arrepentimiento devolviendo lo robado.
A mis colegas ministros y sacerdotes, les exhorto a enfrentar el pecado con amor, valor, misericordia y verdad. Como dice 2ª Timoteo 4:2, “Predica la palabra; insta a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. No debemos asociarnos con la oscuridad, ni la corrupción, porque entonces seríamos juzgados junto con los impíos. No predicar la verdad o no confrontar las tinieblas sería semejante a un faro que, por conveniencia, no quiere encender su luz para iluminar el camino de las naves en los mares; tal faro sería juzgado y condenado por no prevenir el desastre de navegar perdido en la oscuridad. Aún hay tiempo para retomar e iluminar con todas nuestras fuerzas y en amor el mensaje de Jesús en estos últimos tiempos.
Finalmente, al pueblo de Dios, les animo a mantener su fe en Jesús y a orar por la intervención Divina. Como dice Filipenses 4:6-7, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Pronto veremos la justicia de Dios moverse con poder y gloria, y todos dirán que existe un Dios en los cielos y que hace justicia en la tierra. No dejes de orar y clamar a Dios y de predicar el mensaje del evangelio con todas tus fuerzas. La mayor venganza de Dios contra el diablo es ver a un enemigo de la Cruz arrepentirse, convertirse a Cristo, hacer obras de cambio y de justicia a favor de la voluntad de Dios y ser instrumentos de su evangelio. Ese es el ejemplo de Saulo a Pablo. Clamemos para que Dios tenga misericordia de los perversos y se conviertan genuinamente a Cristo dando fruto de cambio y de justicia.
En estos tiempos difíciles, recuerden que nuestra verdadera esperanza reside en Jesucristo. Pronto seremos testigos de la justicia divina en acción.
“Gloria a Dios en los cielos y en la tierra paz para con los hombres de buena voluntad”.

Dr. Manuel M. Noriega
Apóstol
Iglesia Cristiana Global

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