Home / Opinion / “El juzgar sin ayudar es igual que estorbar”, Julio Reyes

“El juzgar sin ayudar es igual que estorbar”, Julio Reyes

El juzgar sin ayudar es igual que estorbar, no aporta en nada, es mejor quedarnos callados si no tenemos la intención de contribuir a una solución

Freepik

Juan 8:10 -11 (RVR 1960): “Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”.
¿Qué bueno y qué fácil es juzgar?, ¿cierto?
Y dar una opinión de una persona, una situación o cualquier acontecimiento en especial, es sencillo.
En muchas oportunidades nos gusta hacerlo, tal vez para aparentar un nivel más alto de moral o inteligencia. Pero… ¿si en vez de juzgar buscamos ayudar?
¡Qué diferente sería!
El juzgar sin ayudar es igual que estorbar, no aporta en nada, es mejor quedarnos callados si no tenemos la intención de contribuir a una solución. Como dicen por allí: “calladito te vez mejor”. En otras palabras, más ayuda el que menos estorba.
El juzgar y ayudar si es de provecho. Esto sí sería de aporte, no sólo para nosotros mismos, sino también para la sociedad que tanta falta le hace.
En el caso de la mujer encontrada en adulterio por los líderes religiosos, la cual fue llevada delante de Jesús para ser juzgada, aunque era una trampa para Él, porque los fariseos y escribas tenían otra intención con este caso. Ella recibió misericordia y ayuda. Recibió una nueva y única oportunidad para cambiar su condición de pecadora.
¿Qué pasaría si escucháramos más a nuestra conciencia que a nuestras ganas de juzgar?
Sin duda callaríamos en vez de condenar y levantar el dedo acusador. Dejemos que la empatía, el amor y la misericordia de Dios sean quienes obren antes que nosotros.
Por lo general, no conocemos el problema de fondo, la historia que hay detrás y sólo juzgamos por lo exterior, por lo que vemos y aparenta. Y no debe ser así.
Por esta limitante, miremos cómo Dios lo hace, con amor, con misericordia, con empatía y con compasión.
Una de las maneras para ser justo juicio es orar a Dios por lo que nos inquieta de otros, esto hace que cambiemos nuestra visión, porque entregamos al Señor nuestros pensamientos y Él los va dirigiendo a lo que es correcto, hacia su voluntad.
Mire lo que dice la Palabra de Dios:
“Tal vez crees que puedes condenar a tales individuos, pero tu maldad es igual que la de ellos, ¡y no tienes ninguna excusa! Cuando dices que son perversos y merecen ser castigados, te condenas a ti mismo porque tú, que juzgas a otros, también practicas las mismas cosas” (Romanos 2:1. NTV).
Que tengan un lindo y bendecido día.

Julio Reyes
Pastor

About Verdad y Vida

Check Also

Primeros principios de la economía bíblica (31 y 32), Vladimir Martínez

Negamos que Dios desee que el gobierno civil redistribuya la propiedad tomándola del rico para …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *