La división es la clave para que muy pocos puedan controlar a la mayoría. Quien lo sabe capitaliza este principio en contra de toda la humanidad, permaneciendo invisible a la vista de todos
La nacionalidad nos distanció, la política nos dividió, la religión nos separó y el dinero nos clasificó.
Toda idea, concepto o ideología que hemos concebido para estructurar la sociedad implica división. Cada una de ellas o todas en su conjunto son las causas fundamentales que justifican el peor de los efectos: La guerra entre nosotros mismos.
A lo antes mencionado puedes agregar el deporte (pan y circo), las mal llamadas ideologías de género y muchas otras, que sólo logran aumentar las divisiones sociales.
Alguien sabe a ciencia cierta que la división es útil para controlar a las masas. En otras palabras, la división es la clave para que muy pocos puedan controlar a la mayoría. Quien lo sabe capitaliza este principio en contra de toda la humanidad, permaneciendo invisible a la vista de todos.
Un pueblo dividido, ignorante y lleno de miedo y frustración, es susceptible de manipulación y control.
Nada dividido puede permanecer en pie, su caída es inevitable.
La división no es parte de nuestra naturaleza o esencia. La división tal y como la experimentamos es sistémica. Alguien la promueve y se beneficia de ella, de otra forma no sería el elemento más común o distintivo de nuestra construcción social.
La guerra es ineludible bajo el control de un sistema que se basa en la división.
El ser humano ha vivido en guerra desde tiempos inmemoriales. Obviamente, este sistema es impuesto a cada persona desde su nacimiento, a través de mentiras que son programadas en la mente de cada individuo en la ilusión de la mentira que vivimos en esta Matrix. En el proceso se le da una falsa identidad y un propósito igualmente falso a cada persona para lograr dos cosas:
1. Alejarlos de la experimentación de sus vidas desde su esencia.
2. Obligarlos a proteger y financiar el sistema que los esclaviza a lo largo de su existencia.
Es así como nos controlan, haciéndonos creer que debemos competir con los demás en el sistema, para un día llegar a ser alguien.
Cuando usted entra en este plano ya es alguien, sólo que no lo recuerda. El sistema lo distraerá de tal forma que nunca lo recuerde; sin embargo, muchos lo logran, porque ese es el propósito de todo sueño. DESPERTAR.
En realidad tú no eres ni mejor ni peor que otros, no eres más ni menos que nadie, sólo eres tú, alguien singular y único que es parte de un todo. Eres una partícula proveniente de la fuente, experimentando la pluralidad y la diversidad infinita de la creación, a través de lo que llamamos vida.
No necesitas demostrarle nada a nadie. La pluralidad y la diversidad de la creación está en perfecta unidad y sincronía, es este sistema perverso que nos divide, manteniéndonos esclavos a todos en diversos grados.
La división no es parte de nuestra esencia, allí somos uno con Dios y todo lo que es.
Tenemos que hacernos las preguntas correctas para arribar a las respuestas correctas:
¿Quién eres más allá de las ideas, conceptos e ideologías religiosas, políticas, económicas y sociales del sistema?
¿Quién se beneficia de nuestra división?
Esto me recuerda la metáfora de las hormigas. Alguien metió muchas hormigas rojas y negras dentro de un frasco, todas convivían en paz, luego de un tiempo agitó con fuerza el frasco para causar el caos entre ellas, con el propósito se vieran como enemigas unas a otras, lo cual comenzó una guerra interminable entre ellas, mientras el verdadero enemigo permanecía invisible ante ellas.
La pregunta correcta es: ¿Quién agita con ideologías divisionistas del frasco social de lo que mal llamamos civilización?
Ampliando un poco más nuestra pregunta: ¿Quiénes se han beneficiado desde siempre de nuestros conflictos, causados por la division?
La respuesta no podría ser más obvia; los que mueven los hilos del poder tras bastidores, ellos son quienes agitan desde siempre el frasco de nuestra sociedad, con un sistema esclavizante, fundamentado en las múltiples e interminables mentiras que nos dividen, para mantenernos en guerra de forma permanente con nuestro prójimo.
Son ellos quienes crean todos los conflictos entre nosotros, para luego simular al final del día que son nuestros salvadores.
Son un grupo minúsculo de psicópatas con complejos de amos del mundo, ellos son los creadores de este sistema económico lineal infinito en un planeta finito, obviamente, esto no es sustentable en el tiempo, por ello deben resetearlo cada cierto tiempo, tal y como lo están haciendo en la actualidad. Es antinatural, sólo sirve para enriquecer sus arcas y mantenerlos en el poder tras cada reseteo.
Acaso no te suena familiar el gran reinicio propuesto por el FEM el cual es instrumentado por la ONU y demás organismos internacionales que no fueron elegidos por nadie, con algo que ellos llaman la agenda 2030.
Ellos son los que se benefician de nuestra ignorancia, para mantenernos como esclavos de esta Matrix o prisión mental basada en la mentira.
Bien lo dijo uno de ellos: Divide y vencerás, es muy sencillo, pero la mayoría lo pasa por alto, y quienes lo denuncian son ridiculizados, llamados conspiracionistas y si insisten, ellos los desaparecen.
“Nuestra división es sistémica”
La división es instrumentada a través de programación mental. Es ingeniería social planeada y ejecutada por aquellos que te controlan.
Pero hay un camino diferente que rompería este sistema de esclavitud, se llama; Amor incondicional.
Dichosamente todo surgió del amor, la esencia de todo lo que es, la energía motriz de la creación. De esta energía surgió la vida y todas las oportunidades de disfrutarla plenamente, todo lo demás es una evidencia de nuestro alejamiento del amor, por causa de la programación mental que nos lleva a vivir desde el ego, en vez de vivir desde nuestra esencia.
La vida no es una competencia. La vida es la oportunidad de amar y ser amados. Todo lo que surge del amor es bueno para todos.
DESPIERTA.
El propósito de todo sueño es despertar. Eres más de lo que piensas, puedes más de lo que crees, hay más de lo que imaginas y ciertamente; Dios es mucho más de lo que te han dicho.
En este artículo no profundizo sobre la identidad de ellos, eso lo puedes ver en tres de mis libros: La mentira que vivimos 1 y 2 y Mucho más (que puedes adquirir en Amazon), pero lo verdaderamente importante no es lo que ellos hacen, sino lo que estemos dispuestos a hacer aquellos que somos parte de la mayoría, con las verdades que están despertando nuestra conciencia.




