Poema basado en el Salmo 19:1: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Reina-Valera 1960).
Espejo de la Creación
Montañas de esmeralda, cumbres de oro,
donde el río refleja un cielo sonoro;
el viento, en su cántico dulce y eterno,
despierta la vida con hálito tierno.
Las ceibas, vigías del tiempo infinito,
se alzan cual manos en ruego bendito;
los cafetos vierten su aroma sagrado,
y el alba renace en un Cristo encarnado.
Los surcos abiertos por manos de arcilla
suscitan plegarias de ardua semilla,
y el grano que brota en la tierra fecunda
es pan redentor que la gracia circunda.
Así, en la tierra, el cielo se vierte,
canta en la brisa, florece en lo inerte;
pues su grandeza en lo vivo palpita,
Dios nos abraza, su luz nos habita.
Jaime Alberto Garzón
Pastor de la Comunidad Cristiana Bogotá



