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Eutanasia: el próximo paso del progresismo en Latinoamérica

Uruguay, Chile y Cuba discuten proyectos al respecto, y en México existe la llamada ley del “buen morir”, que autoriza al paciente o su familia a solicitar que la vida no sea prolongada por medios artificiales

“Por eutanasia se entiende una acción o una omisión que, por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor”, explica Gabriel Ballerini / Freepik

(Lizzie Sotola – Diario Cristiano Internacional).-

Tras imponer el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto legal y la ideología de género, ahora, casi como anunciando el estreno de una mega producción cinematográfica, llega… la eutanasia. En América Latina, solo Colombia y Ecuador la han despenalizado. Por ahora.
Uruguay, Chile y Cuba discuten proyectos al respecto, y en México existe la llamada ley del “buen morir”, que autoriza al paciente o su familia a solicitar que la vida no sea prolongada por medios artificiales.
A nivel global, apenas nueve naciones han conseguido despenalizar y legalizar el procedimiento. Países Bajos inició la tendencia en abril de 2002. Un mes después, Bélgica también legalizó la eutanasia y en 2009 lo hizo Luxemburgo. En 2016 se unió Canadá, y Nueva Zelanda, en 2020, mientras que España legisló al respecto en julio de 2021 y Portugal, en 2023. En Australia, solo se permite en el estado Nueva Gales del Sur, que lo autorizó en 2022.

LA IDEOLOGÍA QUE AVANZA…

Diario Cristiano consultó sobre este tema a Gabriel Ballerini, Magister en Ética Biomédica: “vivimos tiempos complicados, de confrontación, donde los pilares de la civilización Occidental y cristiana están siendo atacados y removidos, mientras los nuevos conceptos del marxismo cultural y el progresismo están siendo impuestos en las políticas de la mayoría de los países de Europa y América. La Agenda 2030 es, de facto, una imposición ideológica que intenta obligar a la población mundial a vivir de una cierta manera. Se trata de un ‘nuevo orden mundial’ que busca una homogeneización de la sociedad bajo un pensamiento único”.
Para Ballerini, quien además es pastor bautista, “los objetivos de esta agenda buscan deconstruir los valores milenarios y fundacionales de Occidente. El globalismo le ha declarado la guerra a la vida, a la maternidad, a la familia natural, a los hijos, a la educación decidida por los padres, a la heterosexualidad, a la Iglesia, al automóvil, al consumo de carne, a la libertad de pensamiento y de prensa, al liberalismo económico, al conservadurismo y a todo estilo de vida que desee vivir en democracia y con la libertad de poder conservar los valores de la tradición judeocristiana, es decir, los valores bíblicos”.
Además, aseguró que “las izquierdas, el lesbofeminismo abortista, el lobby del abecedario y el progresismo cultural, metido transversalmente en la mayoría de los partidos políticos, infiltrado en las universidades y en los medios de comunicación, están haciendo una verdadera revolución cultural”. Agrega Ballerini que “proponen o intentan imponer un nuevo estilo de vida, una nueva sociedad, un nuevo pensamiento, con nuevos modelos de familia, con una nueva alimentación —vegana o vegetariana, abierta al consumo de insectos—, donde se asume el aborto como un derecho de salud reproductiva, el adoctrinamiento en género en las escuelas públicas, la homosexualización temprana de niños y adolescentes como algo que debe ser socialmente aceptado. Por tanto, ideas políticas tales como la despenalización del aborto, la redefinición del matrimonio, la promoción de nuevos modelos de familia, el adoctrinamiento escolar en ideología de género, la homosexualización temprana en niños, adolescentes y jóvenes, la institucionalización del feminismo radical dentro del Estado, la devaluación de la maternidad, la supremacía indigenista, islamista y feminista, la deconstrucción de la masculinidad, la agresiva promoción de la hormonización temprana y métodos anticonceptivos irreversibles y esterilizantes en púberes, la promoción de un Estado no conservador, laico y sin valores cristianos, representan la esencia de un progresismo absolutista presente en la mayoría de los países con democracia”.
El enfrentamiento teológico-moral entre conservadores y progresistas se traslada también a lo político-ideológico. Un cristiano bíblico se identificará con una posición conservadora y sentirá naturalmente una aversión ideológica irreconciliable con aquellas propuestas políticas atravesadas por el progresismo y el marxismo cultural, por ejemplo, la eutanasia.
Ahora bien, ¿qué es la eutanasia? Según explicó Ballerini, “por eutanasia se entiende una acción o una omisión que por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor”.

DIFERENCIA ENTRE SUICIDIO MÉDICAMENTE ASISTIDO (SMA) Y EUTANASIA

El SMA es el procedimiento mediante el cual un paciente con una enfermedad terminal o con una enfermedad “incurable avanzada” termina su propia vida con el apoyo y supervisión de un profesional de la salud. Es decir que en el SMA es el mismo paciente quien administra los medicamentos que acabarán con su vida, previa autorización del profesional médico.
En la eutanasia, la persona que administra la mezcla letal de medicamentos es un tercero. Puede ser personal de salud, un familiar o un amigo.
“En la escuela principialista de bioética existen cuatro principios fundamentales: UNO, el principio de No Maleficencia, que es el de no dañar. DOS, El principio de Beneficencia, que es hacer el bien. TRES, El principio de Justicia que tiene que ver con la equidad. CUATRO, el principio de Autonomía que es la autodeterminación de las personas. El que defiende la eutanasia, lo que hace es elevar uno de esos principios por sobre todos los demás y desequilibrar el juicio ético. Ese principio sería el de la autonomía. Mi cuerpo, mi decisión”, explicó Ballerini. De lo anterior toman argumentación para justificar el aborto, la mutilación de órganos sexuales o transformación, y lógicamente la decisión del suicidio bajo el paraguas de una palabrita linda: “eutanasia”.
Lo que Ballerini postula con los cuatro principios es que al sobrevalorar uno por sobre los otros hay un desbalance que se convierte en una irrestricción conductiva animal, dejando de lado la racionalidad y la sociabilidad, dos características humanas.
Pero también propone una mirada diferente a la propuesta progresista que es: “si nosotros equilibramos estos cuatro principios, no hace falta caer en el suicidio asistido, no hace falta hacer al personal sanitario cómplice de un homicidio… equilibrando estos cuatro principios se da lugar a lo que se llama los cuidados paliativos. Y además, se puede por ejemplo, no comenzar con un tratamiento no vital o descontinuar un tratamiento no vital en pacientes cuya muerte es irreversible, inminente y para no prolongar un estado agónico, tortuoso, sufriente, cuando lo único que puede hacer la aparatología médica es mantener ciertos órganos con sus funciones vitales. Éste es el concepto de la ortotanasia, que debiera valorarse éticamente de forma muy positiva ya que representa el ideal de la praxis sanitaria ante un enfermo terminal. Existen situaciones en que debe dejarse de actuar en la línea terapéutica, dejar de aplicar tratamientos que podrían prolongar la vida del enfermo terminal”.

EUTANASIA HOY EN COLOMBIA

En 2022 Colombia se convirtió en el primer país de la región en despenalizar el suicidio médicamente asistido (SMA) para personas con enfermedades graves o incurables. Eso significó que se eliminaran los castigos al suicidio asistido contemplados en el código penal colombiano. El Ministerio de Salud y Protección Social (Minsalud) tiene publicado un proyecto de resolución que establecería una regulación del “derecho fundamental a morir con dignidad” a través de la eutanasia. El documento incluye temas como las condiciones para hacer una solicitud de eutanasia, que debe ser “autónoma, voluntaria, informada, inequívoca y persistente”, e incluso cómo pueden hacerla personas en condición de discapacidad a quienes se les dificulte comunicar la solicitud.
Dentro de las regulaciones para la eutanasia en Colombia se incluye la atención y trámite de la solicitud de eutanasia a menores de 18 años. Entre las consideraciones para este grupo de edad, se encuentra, por ejemplo, que están sujetos de exclusión de la solicitud del procedimiento eutanásico los recién nacidos y neonatos, la primera infancia, el grupo poblacional de los 6 a los 12 años, salvo que se cumplan las condiciones definidas y niños y adolescentes con incapacidad para la toma de decisiones a razón de un trastorno mental, alteración neurológica o neurocognitiva.
En lo que se refiere al grupo poblacional de los 6 a los 12 años, se establece que podrán presentar solicitudes de aplicación de la eutanasia si alcanzan un desarrollo neurocognitivo y psicológico excepcional que les permita tomar una decisión libre, voluntaria, informada e inequívoca en el ámbito médico y si su concepto de muerte alcanza el nivel esperado para un niño de 12 años o más.

ECUADOR APRUEBA LA EUTANASIA

Recientemente fue Ecuador el segundo país en aceptar la eutanasia, a través del denominado caso Paola Roldán, una mujer que padecía una enfermedad degenerativa (esclerosis lateral amiotrófica — ELA) y cuyo reclamo llevó a la Corte Constitucional a despenalizar la eutanasia. La mujer rechazó las críticas de la Iglesia católica de Ecuador, que calificó de “diabólico querer defender la vida dando a un homicidio un marco de legalidad”. A lo que Roldan respondió desde su cuenta de X: “Ya me han calificado de atea, asesina, diabólica… y lo único que siento es enorme ternura por lo que debe ser vivir en el corazón con un Dios que juzga, que odia, que castiga”.
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) afirmó en un comunicado que la eutanasia “no es sinónimo de una muerte sin dolor y sufrimiento. No es un tema de libertad personal” y añadió: “desconoce la dignidad de todas las personas, haciendo una discriminación injusta entre quienes merecen vivir, recibir ayuda y atención, y quienes no”.
La Corte de Ecuador evaluó los alegatos de Roldán y explicó que “sería irrazonable imponer a quien atraviesa esta situación, una obligación de mantenerse con vida”. Además, sugirió que “cada ser humano puede tomar decisiones libres e informadas cuando se afecta su desarrollo personal, lo que a criterio de esta Magistratura incluye la opción de poner fin al sufrimiento intenso causado por una lesión corporal grave e irreversible o una enfermedad grave e incurable”.
Para la CEE, el fallo de la Corte Constitucional que despenaliza la eutanasia se da cuando “el país apenas ofrece un 3,5 %” de cobertura en cuidados paliativos para la población. “Es preocupante observar cómo la cultura del descarte, impulsada por algunos jueces, está convirtiéndose en un nuevo integrante de nuestra realidad social”, se quejaron los obispos ecuatorianos. Para la Iglesia católica, se debería “aliviar el sufrimiento” y por eso propuso elaborar “una ley de cuidados paliativos en Ecuador, que al momento no existe. No podemos ofrecer muerte si ni siquiera proveemos los mínimos requerimientos de salud para una vida digna”.
La mujer murió el pasado lunes 11 de marzo. Uno de sus abogados, Farith Simon, confirmó el deceso y aclaró que la familia “no nos ha dado detalles” de la muerte. Por tanto, “no se conoce si fue producto de la enfermedad o por decisión propia”, vaticinaban los medios desde Ecuador.
En una publicación en la red social X (antes Twitter), Roldán había señalado a inicios de marzo que desde hacía tres meses estaba trabajando en un proyecto para “ayudar a gente que vive situaciones similares” a la suya, “para que no las transiten solos”. Según su mensaje, tal propuesta estaba próxima a arrancar y “tendrá un impacto enorme en pacientes y familias”. Se estima que en Ecuador hay unas 340 personas afectadas por su misma enfermedad.
“El concepto de muerte digna no tiene nada que ver con el concepto de eutanasia, que se lo usa, al igual que el aborto, como un eufemismo para ocultar su verdadero fin que es el suicidio asistido. El derecho a morir debe entenderse como el derecho a morir con toda serenidad, con dignidad humana y cristiana. El derecho a morir no debe referir al derecho a procurarse o hacerse procurar la muerte como se quiera. Cabe recordar el milenario Juramento Hipocráctico, en el cual se ha basado la deontología médica por siglos: ‘No me dejaré llevar por la súplica de nadie, cualquiera fuere, para proporcionar un veneno o dar mi consejo en una contingencia semejante’”, concluyó Ballerini.
Diario Cristiano se puso en contacto con autoridades de la Alianza Evangélica de Ecuador, pero no logró respuesta alguna. Sin embargo, desde otras latitudes organizaciones eclesiásticas ya formulan documentos que aclaran la postura bíblica al respecto.◄

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