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Guerra avisada, Eduardo Padrón

La vida en todas sus áreas requiere que haya la suficiente cautela. “El avisado ve el mal y se aparta”, advierte el proverbista

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“He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (Mateo 10:16)

Seguro que le es familiar el proverbio: Guerra avisada no mata soldado y si lo mata es por descuidado. Es la afirmación de la sabiduría popular que, pasando por varias evoluciones, advierte de la necesidad de prevenirse contra un mal que ya ha sido anunciado. Es verdad que hay gente que no sabe en qué se mete y también le va mal, pero nuestro refrán apunta a quienes lamentablemente se descuidan a pesar de las advertencias. ¿Conoce casos parecidos?
Hay muchos casos de la vida real que pudiéramos citar como ejemplos de quienes tomaron en serio las advertencias y de quienes no lo hicieron. Hay uno que siempre me ha parecido lamentable: el de Gedalías, gobernador de Judá después que Nabucodonosor invadió y saqueó Jerusalén; luego de la deportación babilónica. Gedalías gobernaba bien, dentro de las instrucciones que Dios había dado para ese tiempo de deportación; pero su vida corría un riesgo de muerte pues Ismael ―un miembro de la familia real― había determinado asesinarlo. Gedalías recibió el aviso a tiempo, pero le pareció imposible que Ismael cometiera tal traición. El incauto gobernador no se cuidó y fue asesinado finalmente por Ismael y diez de sus hombres.
La vida cristiana también tiene sus luces en el camino, sus advertencias que van unidas a los imperativos de escuchar, aprender, recordar, cultivar criterios y valores que deben formar parte de la vida de todo creyente a fin de ser precavidos incluso, en su desenvolvimiento en el mundo.
¿Cuánta precaución tienes cuando inicias un negocio o cuando interactúas en este mundo? La vida en todas sus áreas requiere que haya la suficiente cautela. “El avisado ve el mal y se aparta”, advierte el proverbista.
Es interesante la cantidad de ejemplos bíblicos que ilustran esta verdad. Los siervos de faraón que temieron la palabra de Dios que les advertía sobre la lluvia de granizo recogieron sus criados y ganados y no recibieron daño alguno (Éxodo 9:20-21). Noé obedece a Dios ante el anuncio del diluvio (Hebreos 11:7). Pablo amonestó a los hermanos de Tesalónica para que tuvieran presente que el día del Señor será como ladrón en la noche (1ª Tesalonicenses 5:2-6). Y en Mateo 10:16 el Señor advierte a sus discípulos:
“He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas”.
Esta cita nos fuerza a ubicarnos en aquel irrepetible momento histórico con un llamado también irrepetible: el de los discípulos de Jesús. Un llamado que de ninguna manera puede confundirse con los llamados y ofertas que hacen los hombres: ofertas engañosas y fraudulentas. Lo que escucharían los discípulos sería la descripción descarnada de lo que les esperaba. No habría posibilidad para falsas expectativas.

VERDADES EN EL TEXTO

I. Una autoridad soberana: “yo os envío”. Jesucristo es descrito en la Biblia como Rey y Señor, poseedor de toda potestad en el cielo y en la tierra. El gran Yo soy, Soberano de todos los gobernadores de la tierra.
La Iglesia primitiva cuando fue por primera vez perseguida, clamó al cielo y sus primeras palabras fueron “soberano Señor”. Toda rodilla se doblará ante él. A quien se le debe toda obediencia.

II. Una comisión detrás del llamado “He aquí, yo os envío…”.
No se ve muy claro en nuestra RV60 pero la idea implícita es “Yo os envío como emisarios”. En otras palabras, no se trata de un envío vago y sin propósito. El Señor les envió con un mensaje que debían dar. Iban en nombre del Rey de reyes y Señor de señores; del Soberano de todos los reyes de la tierra. Así, pues, era una comisión y una representatividad. Embajadores y mensajeros.
Es importante comprender que en esto se halla implícito el conocimiento que el Señor tenía de ellos y por ende de los hombres (Juan 2:25). Jesús no se equivocó al elegirles. Los escogió no porque eran súper dotados, ni súper genios. La vida más tosca y rudimentaria es una pieza de lujo y una gran herramienta en las manos del Maestro. Sus discípulos tenían sus defectos, pero el Señor no se detuvo en ellos. Razón tuvo Pablo cuando dijo:
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, (1ª Corintios 1:26-28)
Esos discípulos eran personas que enfrentarían situaciones muy extremas sin auto engaños y sin retroceder.

III. Una condición muy riesgosa “como ovejas en medio de lobos”. ¿Una desventaja? No es a lo que apunta el texto. Es posible que no haya nada que describa mejor la condición del creyente en el mundo.
El lobo es una figura que representa a los hombres malvados, a los falsos profetas como lobos disfrazados de ovejas, a los falsos líderes.
Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas (Ezequiel 22:27).
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces (Mateo 7:15).
Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa (Juan 10:12).
Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño (Hechos 20:29).
Fue el filósofo Tomas Hobbes en su obra El Leviatán a quien se le atribuye la expresión: “El hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus) para referirse a la condición natural del hombre que lo lleva a una lucha continua con su prójimo. Una situación que para los creyentes ―los discípulos― les revelaba el contexto en el que debían moverse.

IV. Una estrategia: “Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas”. Esta es la prescripción de Jesús que se desprende de la anterior y desigual condición mencionada. Podemos tomarla como consejo o como advertencia. ¿Qué les prescribe el Señor?
Debían ser “prudentes como serpientes”. Me gusta como el comentarista Hendriksen describe aquí el asunto:
…aquí se considera a la serpiente como la encarnación misma de la perspicacia o astucia intelectual (Génesis 3:1). La cautela y la prudencia de las serpientes se había hecho proverbial. La sagacidad que aquí se recomienda como cualidad humana incluye el poder captar la naturaleza de lo que a uno lo rodea, trátese de personas o de cosas, circunspección, sentido común santificado, sabiduría para hacer lo que corresponde en el momento y lugar oportunos y del modo correcto, un esfuerzo serio para descubrir siempre el mejor medio para lograr las metas más elevadas, una búsqueda ferviente y honesta de una respuesta a preguntas tales como: “¿Qué aspecto tendrá ‘al final’ esta palabra o esta acción mía?”. “¿Cómo afectará mi propio futuro, el de mi prójimo, la gloria de Dios?”. “¿Es éste el mejor modo de enfrentar el problema o hay otro modo que es mejor?”. Véase Efesios 5:15. (Hendriksen, Mateo, 347).
Pero esta cualidad no puede desarrollarse sola, pues resultaría en un engreimiento y auto engaño inadecuado a todas luces. Así que la perspicacia debe ir acompañada por la “sencillez”: “sencillos como palomas”. La combinación perfecta. El acoplamiento de la astucia con la sencillez entendida como inocencia, calidad de ser irreprensible. Cristo no sugiere la confrontación, sino una actitud que minimizaría la supuesta desventaja en las relaciones en el mundo.
Este carácter fue promovido en el Antiguo Testamento. Un carácter sabio en contraste con el necio ilustrado por David al ser perseguido por un suegro asesino y celoso por la corona. (1 Samuel 24 y 26). También por Mardoqueo, en su reacción hacia el arrogante Amán (Ester 3:2–4; 4:12–14); y por Abigail, “mujer prudente y sabia”, en sus tratos con su esposo necio Nabal (1 Samuel 25:3). Todos fueron prudentes y sencillos y salieron airosos en las dificultades que enfrentaron.
Así, pues, son cuatro las verdades que se encuentran en Mateo 10:16: Uno, hay una autoridad que soberanamente elige a sus discípulos. Dos, la comisión entregada a los discípulos. Tres, una condición desigual y riesgosa que los discípulos debían conocer. Y cuatro, una estrategia centrada en un comportamiento perspicaz, sabio, a la par con una vida sencilla irreprochable.

ALGUNAS APLICACIONES

¿Han cambiado hoy esas verdades? Y si no han cambiado, ¿cómo debemos aplicarlas? Ensayemos algunas aplicaciones.
1) El mismo Señor que escogió y envió a los primeros discípulos es el mismo que escogió y comisionó a su iglesia a dar el mensaje. Esto significa que debemos practicar el Señorío de Cristo obedeciéndole tanto en la vida personal como en la iglesia.
El señorío de Cristo es básico para comprender la separación de la iglesia del mundo: no podemos tener dos señores. No podemos aceptar a Cristo y al mismo tiempo aceptar al mundo con sus antivalores. Juan lo dijo claramente: “Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”.

2) Debemos creer que Dios no se equivocó al escogernos. Él conoce como somos y lo que debemos aprender y cambiar y nos capacitó con su Espíritu para que caminemos en su fuerza y poder. Al escogernos también nos comisionó en este mundo. No perdamos esta autoridad.

3) La vida cristiana no es de auto engaños ni falsas expectativas.

4) El hombre sin Cristo sigue siendo el lobo del hombre y nosotros las ovejas del Buen Pastor, por tanto, debemos aprender a vivir y relacionarnos con prudencia y en la sencillez de una vida que vive en la verdad.

CONCLUSIÓN

Por tanto, ¿Como es tu relación con el mundo? ¿Cuál es tu compromiso más valioso? ¿Es verdaderamente Cristo su Señor? ¿Cómo es su separación del mundo?
¿Entiendes que Dios te escogió y comisionó en este mundo?
¿Querrás comprometerte a caminar como un escogido de Dios y como su emisario?

Eduardo Padrón
Pastor, comunicador y escritor
[email protected]

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