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¿Hay unidad nacional en Venezuela?

La iglesia institucional siempre tendrá sus gustos y diferencias, no por ello debemos señalar que “está dividida”, simplemente no se pone de acuerdo porque antepone el intelecto y la sabiduría del mundo a la voluntad y revelación del Señor  

la Iglesia eterna siempre se mantendrá firme sobre la Roca inconmovible de los siglos, en ella no hay división porque está sujeta a los dictámenes del Espíritu / Freepik

Venezuela nunca ha estado más dividida y fragmentada en grupos y sectores como en los últimos años, negarlo es mentir y ocultarlo no le hace nada bien al país. A pesar de que muchos digan que actualmente existe una polarización entre oficialistas y opositores, no es del todo cierto, porque dentro de ambos sectores existe mucha división. ¿De dónde viene tanta división?, ¿cuál es su origen?, es lo que humildemente trataremos de explicar.
Ante el comentario de un conocido ministro cristiano de que la oposición se unió en torno a la figura de María Corina Machado la misma madrugada que fue dado el primer boletín donde ella se alzó con más del 93 % de los votos en las primarias celebradas el pasado domingo, me puso a reflexionar acerca de la veracidad de lo que puertas afuera muestran nuestros políticos, puesto que la crítica de este ministro es que los políticos opositores están más unidos que los cristianos venezolanos. ¿Será esto cierto?
Tanto el gobierno como la oposición están más divididos que nunca en lo interno, pero por conveniencia se muestran unidos puertas afuera, porque así lo demandan las circunstancias. Pero «el vil egoísmo» sigue triunfando no sólo en el himno nacional, sino en la realidad. Razón por la cual no podemos aceptar la falacia de que ellos sí están unidos y los cristianos estamos divididos; ningún sector del país podrá estar unido mientras la iglesia esté dividida, puesto que es la «sal» y «luz» de Venezuela.
Somos sal y luz, hasta donde iluminemos se disiparán las tinieblas y hasta donde salemos se conservará la sociedad. Lo que sucede es que los cristianos somos más sinceros que los políticos, estamos divididos en preferencias políticas, normativas, maneras de llevar el culto, interpretación de las Escrituras, entre otras; pero doctrinalmente, que es lo que vale y pesa, mantenemos una sólida unidad en torno a la fe en Cristo como único Señor y Salvador, y la inerrancia y suprema autoridad de la Biblia.
Todos saben que hay cristianos a favor del gobierno, otros a favor de la oposición, mientras que hay unos totalmente desinteresados en el acontecer político. De los cristianos afectos al gobierno los hay de un lado y de otro, unos son «patria o muerte» y otros sólo están tras los beneficios oficialistas. De los simpatizantes con la oposición los hay afectos a María Corina Machado y otros apoyan al abanico de líderes. ¿Es eso malo o es normal dentro de un país que lucha por ser democrático?
Mientras que no vendamos nuestro testimonio y entendamos que por sobre Dios y su Palabra nadie, ni gobierno ni ningún líder político; nos den lo que nos den, tengamos mucho cuidado porque «ciertamente la opresión hace enloquecer al sabio; y la dádiva corrompe el corazón» (Eclesiastés 7:7).
En virtud de lo dicho, ¿qué es la unidad de la iglesia?
La Iglesia a los pocos años de haber nacido ya vivía una unidad en medio de la diversidad, 2.000 años de historia nos demuestran que el cuerpo de Cristo se ha movido en diversas corrientes de pensamiento e interpretación bíblica y así nos ha usado el Señor a quienes hemos mantenido la doctrina cristocéntrica y lo seguirá haciendo, porque una cosa es la iglesia institucional y otra muy diferente es la Iglesia eterna.
Dentro de la iglesia institucional (con ‘i’ minúscula) se congrega la Iglesia eterna (con ‘I’ mayúscula), la que es de Cristo desde antes de la fundación del mundo, estando claros a la luz de la Biblia que no todos los que pasan por nuestras congregaciones son de la Iglesia del Señor, como no todos los que le dicen «Señor, Señor», son suyos ni entrarán al Reino de los cielos. Entonces evaluar la unidad de la iglesia institucional olvidando la unidad eterna de la Iglesia espiritual es un error.
Es imposible que en la iglesia institucional no haya divisiones en los procedimientos y parecer (a la historia nos remitimos), porque se mezcla el ingrediente humano con la voluntad divina; mientras que la Iglesia de Cristo está sólidamente unida por el Espíritu Santo sobre el fundamento de Jesucristo que es «Su Palabra viva y eficaz», y la que espera por ser arrebatada por Él.
Hay muchos pasajes neotestamentarios que nos hablan de la necesidad de estar unidos «en un mismo sentir y parecer», pero ¿a qué iglesia se está refiriendo la Biblia?, obvio que, a la genuina, la eterna; la cual institucional o terrenalmente tiene sus simpatías políticas, culturales y procedimentales, lo cual no es malo mientras no implique sacrificar la pureza y sujeción total a las Sagradas Escrituras.
En tales condiciones la iglesia institucional siempre tendrá sus gustos y diferencias, no por ello debemos señalar que «está dividida», simplemente no se pone de acuerdo porque antepone el intelecto y la sabiduría del mundo a la voluntad y revelación del Señor. Mientras que la Iglesia eterna siempre se mantendrá firme sobre la Roca inconmovible de los siglos, en ella no hay división porque está sujeta a los dictámenes del Espíritu.
Tal vez muchos no estén de acuerdo con este servidor, pero es lo que años de estudio, investigación, divulgación y análisis de las diversas corrientes dentro del cuerpo de Cristo pre-reformista, post-reformista y la contemporánea nos han llevado a estas conclusiones. Siéntase en libertad de aceptarlas o rechazarlas, porque Dios nos ha permitido ser diferentes y estar unidos en el vínculo del amor, la fe y la paz; somos un solo cuerpo en diversos miembros al mismo tiempo, y todos nos necesitamos (1ª Corintios 12).

Georges Doumat B.

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