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La campana final, Julio Almedo

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En muchos eventos se utiliza la señal de campana para anunciar su inicio o su final. Podemos mencionar algunos deportes: boxeo, natación, fútbol (silbato), baloncesto; la llegada de un tren, bus, barco o avión; el timbre en las escuelas; entre otros. Cada uno creando las expectativas sobre el término de cada acontecimiento, ya sea el torneo disputado, el traslado realizado o fin del período escolar.
En un evento deportivo se entrega el premio al equipo vencedor luego de la final campana, a la espera de un nuevo torneo, donde cada equipo entrenará nuevamente según los objetivos propuestos. De igual forma, buscamos organizar para emprender un nuevo viaje o cursar un nuevo período estudiantil. En todos estos casos, cuando es la primera ocasión se anhelan los mejores resultados.
En aquellos eventos donde no se utiliza la campana final se emplea otra señal audible (por ejemplo, en el béisbol cuando el árbitro principal vocaliza: “Playball”) o alguna otra señal visible como el movimiento de una bandera o semáforos en las competencias de motor.
Pero, ¿qué podemos esperar cuando la campana final corresponde a la vida de un familiar? Sin duda alguna una perdida lamentable. Como acontecimiento solo podemos señalar que será un momento triste y doloroso, porque no estaremos compartiendo más con ese ser querido. O ¿Qué tal si esa “chicharra final” sea para anunciar el término de la propia vida?
Para esto vino Jesucristo, como lo señala el apóstol Juan en el texto bíblico (Juan 3:16) afirmando que todo el que crea en Jesús, no se pierda más tenga vida eterna. Se puede vivir con la esperanza de esta promesa con fe considerando dos versículos más adelante, en Juan 3:18 TLA, dice: “El que cree en mí, que soy el Hijo de Dios, no será condenado por Dios. Pero el que no cree ya ha sido condenado, precisamente por no haber creído en el Hijo único de Dios”. ¡Condenado a morir por Dios!
Todo el que vive y cree en Jesús no morirá jamás como lo indica Juan 11:25-26, “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”. Indica que no morirá “eternamente”, será momentánea. Algunos ya hoy “duermen” esperando el regreso del Señor. ¡Creer es por fe!
Hay un único evento anunciado con trompeta para señalar el comienzo precisamente de la vida eterna, la promesa dada por el apóstol Pablo en el libro 1ª Corintios 15:51-52 NTV: “Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados!  Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados”. Cuando suene esta trompeta final aquellos que murieron en Cristo, serán resucitados. La interrogante a considerar será ¿qué galardón recibiremos?
Solo recibiendo a Jesús en tu corazón como Señor de tu vida podrás obtener la salvación otorgada por el Padre celestial al sonar la campana final. 1ª Corintios 15:57 NTV: “¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

Julio Almedo
Informático

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