Hoy día la fruta prohibida se presenta en forma de sexo, dinero, poder, fama e influencia. Dios recuerda que esa fruta sigue siendo prohibida
Dios no construyó un robot. Creó un hombre a quien dotó de inteligencia, carácter e independencia emocional para tomar sus propias decisiones, con sus respectivas consecuencias, sean buenas o malas. Dios creó muchos árboles frutales y los puso a disposición del hombre para su disfrute, excepto uno, del cual le advirtió que, por ser prohibido, si lo comía iba a morir. Pero la decisión de comerlo o no, la dejó al hombre.
La Biblia dice que “la mujer vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso y atractivo para comer y tentador para adquirir conocimiento; así que tomó del fruto y comió dio a su marido”. Un escenario atractivo y tentador llevó a una decisión incorrecta, pero independiente, que generó una maldición: la muerte.
Diariamente se presentan escenarios atractivos, tentadores y deleitosos que invitan a tomar decisiones incorrectas, pero sabrosas que conducen con seguridad a una vida espiritual arruinada, triste y alejada de Dios. Hoy día la fruta prohibida se presenta en forma de sexo, dinero, poder, fama e influencia. Dios recuerda que esa fruta sigue siendo prohibida, pero la decisión es nuestra.
Dios te bendiga.




