Cuando alguien te lleve la contraria y la sangre comience a bullir, piensa en cómo puedes mostrar tu buena voluntad. Esto te distinguirá del necio
“Los necios se mofan del pecado; Mas entre los rectos hay buena voluntad” (Proverbios 14:9).
Hay personas a las que no les importa lo que han hecho ni lo que hacen. La industria del cine y la televisión nos dibujan personajes tan de conciencia infantil que no son conscientes de los problemas que les ocasionan a otros. Caricaturas sin marcos de referencia ético. Pero también están aquellos que, sin ningún rasgo de inexperiencia, exteriorizan una conciencia encallada en la frialdad de sus actos.
Una vez dormía tranquilamente en un aeropuerto esperando el vuelo y un hombre, alto y bien vestido pasó y me dio con sus pies. Me despertó, pero aquel personaje siguió sin inmutarse por lo que había hecho. Creo que de alguna manera personificó el descaro del necio de nuestro proverbio: no importa lo que haga ni a quién, en el fondo se ríen de lo que hacen. Es interesante como traduce la NTV esta parte del versículo: “Los necios se burlan de la culpa”. Y la versión PDT dice: “Los tontos no piden perdón por sus ofensas”; otras versiones traducen: “A los necios no les importa si Dios los perdona o no”. La antítesis del mismo es igualmente rica: “Pero los justos la reconocen y buscan la reconciliación” (NTV). “Pero los honestos buscan el favor de Dios” (PDT). En otras palabras, los anima la buena voluntad.
Es claro que aquí se aluden las relaciones despreciadas en su valor por el necio quien nunca reconocerá su culpa. Sin embargo, para los creyentes serán tan vitales que buscará con diligencia todo arreglo necesario. La buena voluntad les caracteriza.
Así pues, cuando alguien te lleve la contraria y la sangre comience a bullir, piensa en cómo puedes mostrar tu buena voluntad. Esto te distinguirá del necio.




