Los investigadores determinaron que las iglesias deberían dedicar tiempo y recursos a capacitar a los padres para que dirijan la formación espiritual en el hogar
(Faithwire – Verdad y Vida).-
Según datos publicados recientemente, los padres que practican activamente la fe tienen muchas más probabilidades de transmitir a sus hijos una confianza duradera en Dios.
Los hallazgos, publicados por el Instituto de Estudios Familiares y Communio, ofrecen información práctica sobre los resultados de los niños cuyos padres obedecieron el mandato de Dios en Deuteronomio 6:7, cuando Moisés les dijo a los israelitas que transmitieran las verdades del único Dios verdadero a las generaciones futuras:
“Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en tu casa, y cuando andes por el camino, y cuando te acuestes, y cuando te levantes” (ESV).
El informe, titulado “Pasando la antorcha: Cómo la fe se transmite de generación en generación”, analizó datos de más de 60.000 adultos estadounidenses criados en hogares cristianos. Finalmente, los analistas concluyeron que los padres desempeñan el papel más decisivo a la hora de determinar si los hijos conservan la fe en Dios en la edad adulta.
Más concretamente, el estudio concluyó que las familias son el “factor más importante para que los niños adopten y mantengan la fe hasta la edad adulta”, siendo las principales influencias el ejemplo de los padres, las prácticas religiosas comunitarias y la solidez de los vínculos entre padres e hijos.
Por ejemplo, los niños cuyos padres asisten a la iglesia semanalmente tienen más del doble de probabilidades de asistir a la iglesia ellos mismos que los adultos (26%), en comparación con aquellos criados en hogares donde sus padres no asisten habitualmente a los servicios religiosos (12%).
Además, cerca de la mitad (47%) de los padres que oraban a diario criaron hijos que mantuvieron el hábito de la oración diaria hasta la edad adulta, en comparación con menos de un tercio de los padres que no mantenían una rutina de oración regular.
El estudio también reveló que el compromiso religioso de los adultos era mayor cuando ambos padres asistían a la iglesia con sus hijos (41% en comparación con el 29%).
Si bien el estudio señaló que las cohortes más jóvenes tienen más probabilidades que las generaciones anteriores de declarar no tener afiliación religiosa, también destacó datos que muestran que la participación activa en la iglesia es un predictor significativo de la fe futura.
Los adolescentes que participaban en grupos juveniles, asistían a campamentos religiosos y participaban en otros eventos relacionados con la fe tenían el doble de probabilidades (22% en comparación con el 9%) de asistir a servicios religiosos semanales entre los veinticinco y los treinta años.
Los investigadores determinaron que las iglesias deberían dedicar tiempo y recursos a capacitar a los padres para que dirijan la formación espiritual en el hogar.
“Al dar protagonismo a las familias y apoyarlas intencionalmente”, reza el estudio, “las comunidades eclesiásticas pueden abordar mejor el declive del cristianismo y mantener la fe a lo largo de las generaciones”.
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