Cada vez que usted confiesa la Palabra un milagro está ocurriendo. Cuando usted repite lo que Dios dijo Satanás no lo escucha a usted, sino a Dios a través de usted; por lo tanto, se tiene que ir
“Nunca se aparte de su boca este libro de la ley” (Josué 1:9).
Una de las cosas más ultra poderosas que Dios le dijo a Josué fue: “Nunca se aparte de tu boca la Palabra ni día ni noche”. Dios le dijo a Josué que tenía que meditar la Palabra y murmullar la Palabra. Y esto de murmullar la palabra es hacer exactamente lo que hace la vaca, la vaca se come la hierba verde, pero para que esa hierba verde, ese pasto se convierta en leche pasa por los procesos en sus distintos estómagos, es por eso que lo verde sale blanco como la leche.
El poder de la confesión de la Palabra tiene muchas grandes verdades, se ha escrito mucho acerca de esto, pero le voy a dar algunas apreciaciones que he recibido de parte del Señor. Cada vez que usted confiesa la Palabra un milagro está ocurriendo. Cuando usted repite lo que Dios dijo Satanás no lo escucha a usted, sino a Dios a través de usted; por lo tanto, se tiene que ir. Entre el cielo y la tierra no hay nada más importante que la Palabra de Dios, porque esta es gobierno, y Jesucristo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mi Palabra no pasará”.
La confesión de la Palabra es creativa y generalmente, aunque no exista nada, crea lo que está diciendo porque no exista nada, crea lo que se está diciendo porque la Palabra, es el origen de todas las cosas. No te olvides, Juan, capítulo uno, versículo uno, dice: En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios, quiere decir que la Palabra es el principio, y que el principio que es la Palabra es lo que creó todas las cosas.
Los teólogos más profundos creen que San Juan uno, versículo uno, es el texto más profundo de las Sagradas Escrituras, porque habla de la originalidad de la creación; habla del principio creacional de lo que se ve y lo que no se ve. Esto es dimensional y supremamente glorioso, entonces si el principio del principio está ligado a la confesión de la Palabra, y San Juan dice que por esa palabra fueron creadas todas las cosas que se ven y las que no se ven; ¿por qué nosotros nos vamos a desviar de la potencia infinita creativa de la creación de la confesión de la Palabra de Dios?
Todos los días nosotros, en todo momento, en todas partes, viviremos confesando la Palabra de Dios, no debemos hablar lo negativo, ni contar historias superfluas. Nosotros caminaremos y andaremos confesando la bendita Palabra de Dios, creyendo todo lo que Dios nos ha dicho, creyendo en la luz de su rostro, la luz de la verdad para obtener, los grandes y los mejores resultados. Cuando usted confiesa la Palabra, usted no tiene que tener temor, porque es la Palabra de Dios.
La Palabra no necesita otra cosa, sino que usted la confiese creyendo, cuando confiesa y cree la Palabra, todo el tiempo un milagro está ocurriendo. Yo puedo discernir por el Espíritu que usted debe renunciar a toda mala confesión. Usted jamás dirá que no puede, jamás dirá que no tiene, jamás dirá que no lo va a lograr. Usted va a vivir confesando la bendita Palabra de Dios, y se va a sorprender cómo Dios opera y hace milagros y maravillas sorprendentes.
Mas allá de su mente, por eso Dios le dijo a Josué, nunca se parte de tu boca la Palabra, sino que de día y de noche meditarás en ella. Durante muchos años participé con un ministro que se dedicaba a orar por los enfermos y yo pude notar que cuando oraban por cualquier tipo de enfermedad de las más difíciles que existieran, sólo decía “por su llaga fuiste sanado” (Isaías 53:4).
Cuando yo pude mirar que este ministro sólo confesaba la palabra, se activaban milagros creativos de todo tipo incalculable para la mente humana. Como tenía amistad profunda con el misionero que se movía con esta fe en la Palabra; él me dijo: lo que pasa es que la Palabra es suficiente, yo solamente tengo que repetir lo que Dios dice, y cuando yo lo digo con fe, lo que exista sea lo que sea del demonio se tiene que ir y lo que no exista se tiene que crear. Así vi millares de milagros tangibles hasta hoy.
La confesión de la Palabra crea, tierras para sembrar, criar o construir. La salud Dios te la da, las finanzas, los negocios, las fuerzas y todas las conexiones de oro que usted necesita para salir adelante. Usted no puede dejar nunca de confesar la Palabra de Dios, inclusive por encima de sus sentimientos, porque la Palabra es creativa.
Usted no puede depender, ni de lo que usted siente, ni de lo que alguien le diga, sino que tiene que andar creyendo en el omnipotente poder de la bendita Palabra de Dios, porque esa Palabra obrará, creará, activará y se manifestará en usted haciendo maravillas. Usted deje cualquier refrán, cualquier dicho, no cante lo malo, usted hable sólo lo bueno, cante lo bueno, cante la Palabra, escriba los versículos, repita los textos, téngalos frente a usted, obligue a su mente a hablar de fe y usted se sorprenderá. Todo lo que está diciendo, la Palabra lo está creando y obrando maravillas sorprendentes.
A Josué le ocurrió exactamente lo que Dios le dijo, si tú confiesas la Palabra, nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida, entonces si le funcionó a Josué, a David, a Salomón, a los profetas, Abraham, a Isaac y a cada persona que creyó como la virgen María; a usted también le ocurrirá. Jesús lo demostró confesando y creando, hágalo ahora, hágase experto en sólo confesar la Palabra de Dios y lo va a disfrutar, todos los días lo verá. Cada vez que usted está confesando la Palabra un milagro está ocurriendo.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 47.




