Las personas más serias que sirven en la tierra, los más exitosos, tienen un líder de guía espiritual, un hermano mayor y una congregación en la cual sirven y comparten con todos los hermanos
Tener un pastor y ser parte activa de una congregación trae ayuda personal y familiar. Hay pruebas que la familia que es parte de alguna congregación crece más sana.
No tener una congregación es ser esclavo del egoísmo, las personas más serias que sirven en la tierra, los más exitosos, tienen un líder de guía espiritual, un hermano mayor y una congregación en la cual sirven y comparten con todos los hermanos. Es por eso que el Salmo 133 dice así: Mira cuan bueno, y cuán delicioso es, habitar los hermanos juntos y en armonía, es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la Barba, la barba de Aaron, y baja hasta el borde de sus vestiduras Cómo el Roció de Hermón que desciende sobre los montes de Sion, porque allí envía Jehová, bendición y vida eterna.
El Salmo 133 es una palabra tesoro que habla del poder de habitar juntos en armonía, la soledad no es un síntoma de salud mental correcta, el ser humano no existe para vivir sólo, habitar sólo, y rechazar el compañerismo las personas que se entregan a la soledad y esconden el compartir con otros casi siempre tienen alguna enfermedad caótica en su mente y corazón los seres humanos saben que pueden compartir con otros, recibiendo lo bueno rechazando lo malo. Pero el Salmo 133 dice que es bueno habitar juntos y en armonía. Dos palabras claves: juntos y armonía.
Juntos tienen que ver con la capacidad que debemos tener todos nosotros del compartir como hermanos y hermanas en la fe. Cuando nosotros podemos compartir ganamos, comer juntos trae sanidad, cantar juntos liberación, dar para Dios juntos en armonía en la congregación, ayudando a las misiones, sirviendo con nuestros diezmos, ayudando a los pobres, ayudando a los niños, ayudando a las viudas, sirviendo en las mesas, esto no nos perjudica, al contrario, nos sana.
Es determinante que nos movamos en el poder de la congregación, cuando usted se esté acostumbrando a estar encerrado por mucho tiempo en una habitación y escondido por mucho tiempo, quiero que tenga en claro, lo más probable es que está viviendo una crisis mental y de corazón dolorosa, depresión y muchas enfermedades más.
El no compartir con el prójimo, el no comer con las personas, el no compartir con el que tiene necesidad, el no disfrutar juntos, el no llorar con el que llora, el no reír con el que ríe, el no cooperar con las necesidades del otro, revelan una crisis depresiva, que lo más probable terminará en locura y muchas enfermedades.
El ser humano no fue diseñado para vivir solo, Dios sabiendo del poder sanador que habitaron juntos en armonía, instituyó su iglesia, su asamblea, su congregación, donde los justos adoran, donde los justos ofrendan, donde los justos ayudan a otros, cada quien con sus dones y habilidades, dice que esto es como un roció, dice que esto es como un óleo, dos cosas se manifiestan dónde están los justos en su congregación: Bendición y vida eterna.
Cuando una voz perversa enemiga le diga a usted que no necesita la congregación, entienda que es la voz de la maldad enfermiza del mundo satánico que quiere destruir, que quiere arruinarle por siempre; transforme la historia con servicio con amor y perdón, y se manifestará la gloria de Dios en su vida. Participe activamente en su congregación y se sorprenderá cómo se sanan sus hijos, cómo su matrimonio es bendito, cómo su salud es refrescada y cómo juntos y en armonía la bendición se activa todos los días de su vida.
Bendición y vida eterna no menosprecia la congregación, no menosprecia ser parte de compartir con otros, porque usted es más beneficiado en todo este asunto, pues la soledad no es buena compañera.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 52.




