Hallo difícil que un creyente obvie el tema del servicio en la vida cristiana, la pregunta es, ¿sugiere este pasaje que el discípulo debe anhelar ser grande? ¿Es esa una motivación cristiana?
Sospecho que los cristianos albergamos la idea de ser grandes con sus connotaciones de valor e importancia. Tal vez revisándonos un poco, hallaremos este sentir debajo de una humildad en ciernes o del fugaz ánimo que calienta brevemente el corazón. Es posible que alguien diga, ¿y qué tiene de malo? ¿No es lo que significa Mateo 20:26: “el que quiera ser grande entre vosotros será vuestro servidor”? Creo que muchos lo entienden como “si quieres ser grande, tienes que servir”.
Hallo difícil que un creyente obvie el tema del servicio en la vida cristiana, la pregunta es, ¿sugiere este pasaje que el discípulo debe anhelar ser grande? ¿Es esa una motivación cristiana? En esto concuerdo con Dallas Willard cuando dice que la enseñanza es para los que ya son grandes. Ellos debían aprender cómo comportarse con su prójimo al no esperar sus servicios, sino sirviéndoles. Y eso era y es lo que le espera a todo aquel que desea llegar a ser grande. “Ser grande y vivir como siervo es uno de los logros espirituales más difíciles. Pero es el patrón de vida por el que espera este mundo lastimado y dolido” (Willard).
Y Dietrich Bonhoeffer dijo: “Nuestra posibilidad de servir a Dios estriba en nuestra disposición de servir a otros en el espíritu de Cristo”. Esta será la distinción del creyente en un mundo que camina en sentido opuesto. ¿De acuerdo?




