Jesús desea que no nos aferremos a la naturaleza temporal y nos proyectemos a la vida nueva de éxito y de prosperidad. Esa vida sólo se hace realidad por la activación del espíritu de resurrección
CÓDIGO 3. DIOS TE DIO EL ESPÍRITU DE LA RESURRECCIÓN
Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
Romanos 4:17-22
Una de las revelaciones más extraordinarias que se manifiesta cuando funcionamos en el poder del uno con Dios es la activación del espíritu de resurrección.
Una persona creyente en el poder de la palabra que funciona en el poder del uno es invencible y la muerte no tiene potestad sobre su vida.
Créele a Dios y acepta que para ti no hay nada más importante que lo de Dios; como dijo San Pablo: Ni la muerte ni la vida, ni ángeles, ni principados, nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.
La gloria del poder de la resurrección es una verdad profunda que está activa sobre todo creyente que funciona en el poder del uno con Dios.
Uno de los grandes ejemplos de convicción de estar bajo el poder de la resurrección es Abraham cuando llevó a su Hijo para sacrificarlo en el monte. Abraham sabía que en él y en su hijo estaba activado el espíritu de resurrección.
El Dios que a los 99 años le dio fuerzas a Abraham y cambió la matriz de Sara, es el mismo Dios que lo levantaba en el poder de la palabra, y que la muerte no era nada para ellos. Abraham sabía que Dios levantaría a su hijo de los muertos.
Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto, se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.
Génesis 22.
La razón de la seguridad de Abraham era porque tenía insertado en su espíritu el poder profético de la resurrección.
(Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto) delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.
Romanos 4:17
Jesucristo habló del poder de la resurrección activado, habló del morir al yo y a nuestra voluntad, e inclusive morir a nuestras propias ideas, para que se active el poder profético de la resurrección. Jesucristo lo explicó con lo del grano de trigo.
De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, Él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.
Juan 12:24
Jesús desea que no nos aferremos a la naturaleza temporal y nos proyectemos a la vida nueva de éxito y de prosperidad. Esa vida sólo se hace realidad por la activación del espíritu de resurrección.
Caminar en la gloria superior, con el código de vida que está dentro de nosotros, nos hace ver el mundo diferente y nada nos podrá distraer para así andar y vivir sin excusas para el propósito de Dios.
CÓDIGO 4. BERACA. VALLE DE LA BENDICIÓN DE JEHOVÁ
Dios te introduce en el valle de los ganadores. Dios te introduce en tu plena libertad económica (Beraca).
Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy.
2 Crónicas 20:26
El pueblo de Dios estaba viviendo un momento difícil en el segundo libro de Crónicas 20. Los israelitas estaban rodeados del enemigo y Dios le dio una palabra profética a Josafat para ganar, y Josafat la creyó y Jehová le habló:
Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaías, hijo de Jeiel, hijo de Mathanías, Levita de los hijos de Asaph, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; Y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josaphat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta tan grande multitud; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos: he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruél. No habrá para qué vosotros peleéis en este caso: paraos, está quietos, y ved la salud de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová será con vosotros.
2 Crónicas 20:14-17
En medio de esta gran presión que los enemigos les querían destruir, Josafat, le creyó a Dios quien era el único que le podía defender, por eso Josafat le dijo al pueblo en segundo de Crónicas 20:20, esta palabra: Creed a Dios y estaréis seguros, creed a sus profetas y seréis prosperados. El pueblo creyó la palabra y comenzó a adorar a Jehová. Todos sus enemigos quedaron derrotados y los hijos de Dios conquistaron éxito y entraron al valle de Beraca que es el valle de la Bendición de Dios. Allí recogieron completamente el botín, lo que aparentaba ser una tragedia se convirtió es un escandaloso éxito.
Beraca es una estación donde Dios introduce a sus hijos que se unen en el poder del uno y están de acuerdo con Dios en todo. Dios siempre los vengará de sus enemigos haciendo que todo aquel que quiera destruirlos quede avergonzado y, adicionalmente, los prosperará, por su amor y su misericordia. Dios siempre te introducirá en estabilidad. Cuando tú entras en el valle de Beraca, que significa el valle de la bendición de Jehová, jamás la pobreza y la miseria serán parte de tu vida. No existe relación entre una vida espiritualmente victoriosa y una vida materialmente miserable; al contrario, todas las veces que Israel se hacía uno con Dios la muestra tangible de la bendición era que Dios los hacía libres económicamente.
Dios no te hizo para perder. Tú naciste para vivir una vida plena y estable con Dios y perfectamente bendecido.
Dios quiere que tú y tu familia vivan estables, libres de toda opresión de miseria y sean bendecidos económicamente. El valle de Beraca es la agenda de estabilidad y prosperidad que Dios estableció para los que son uno con Él.
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma, Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 23
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Predestinados para ganar”. Semana 3/Día 2.




