Malafaia, reiteró que “no es posible reconciliar la luz con la oscuridad” y advirtió contra “los intentos de utilizar la fe con fines ideológicos”
(Gospel Mais).-
El pastor Silas Malafaia, líder de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, causó revuelo al publicar un video en sus redes sociales el viernes en el que afirma que “un verdadero cristiano no apoya” al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La grabación se difundió un día después de que el obispo Samuel Ferreira, presidente de la Asamblea de Dios en Brás, se reuniera con el jefe del Poder Ejecutivo en el Palacio de Planalto.
En su declaración, Malafaia no mencionó la reunión por su nombre, pero criticó el acercamiento entre los representantes evangélicos y el gobierno federal. “Un verdadero cristiano no apoya a quienes defienden valores contrarios a la Palabra de Dios. Esto no se trata de política partidista, sino de principios innegociables”, afirmó el pastor.
La reunión celebrada el jueves 27 contó con la presencia de varios líderes religiosos y tuvo como agenda oficial acciones sociales y políticas públicas dirigidas a las comunidades evangélicas. Sin embargo, el evento provocó divisiones entre los sectores más conservadores de la comunidad cristiana.
Malafaia, conocido por su afinidad con el expresidente Jair Bolsonaro, reiteró en su discurso que “no es posible reconciliar la luz con la oscuridad” y advirtió contra “los intentos de utilizar la fe con fines ideológicos”. El pastor defendió la idea de que la iglesia debe mantener “una postura fiel a las Escrituras, por encima de cualquier gobierno o poder humano”.
Este episodio pone de relieve la división entre facciones dentro del movimiento evangélico brasileño. Por un lado, líderes como Samuel Ferreira abogan por el diálogo institucional con el gobierno como vía para garantizar la representación y el acceso a los programas sociales. Por otro, voces como la de Malafaia consideran este acercamiento un riesgo para la independencia doctrinal de las iglesias.
La Asamblea de Dios de Brás, bajo el liderazgo de Samuel Ferreira, representa una de las convenciones más grandes del país. Su padre, el obispo Manoel Ferreira, ya había establecido relaciones con gobiernos anteriores del Partido de los Trabajadores, incluyendo su apoyo declarado a la entonces presidenta Dilma Rousseff.
La declaración de Malafaia se produce en un momento en que el gobierno federal busca fortalecer las relaciones con el sector evangélico, que representa una parte significativa del electorado brasileño. El palacio presidencial ha estado celebrando reuniones con líderes religiosos para debatir temas sociales y programas de asistencia.
El video del pastor superó los millones de reproducciones en pocas horas, lo que demuestra la sensibilidad del tema y la influencia de Malafaia en el panorama político-religioso nacional. El debate sobre los límites entre la fe y la política sigue siendo uno de los temas más polémicos dentro de la comunidad evangélica brasileña.◄




