Mi pareja no cambia no sé qué hacer, Luis y Hannia Fernandez

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Si lo que queremos o necesitamos es un cambio de actitud en nuestro cónyuge, debemos usar la manera de Dios

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Si tu pareja no cambia esos hábitos negativos, intenta algo diferente.
Hay muchos cónyuges que se sienten cansados porque esperan cambios en su pareja y pasa el tiempo y no los ven.
Quizás tú le has pedido a tu pareja que deje un mal hábito o una adicción y no lo ha hecho. Eso te irrita, te molesta y te indispone. Entonces es muy probable que vengan las ofensas y la situación se va poniendo tensa.
Si esta es tu situación, debes ser muy sabio(a), para evitar provocar una lesión en las relaciones que puede ser muy grave.
El enojo, la crítica, la queja o el reclamo, nunca han resuelto una situación, por el contrario, la complica. Entonces debemos pensar en otras alternativas más efectivas que puedan mejores resultados. Si lo que queremos o necesitamos es un cambio de actitud en nuestro cónyuge, debemos usar la manera de Dios.
La manera de Dios es totalmente opuesta a la manera del mundo. A una actitud negativa, se responde con una actitud positiva. Si tu cónyuge está fallando con una debilidad que te molesta, déjaselo saber con suavidad, con amor y no le insistas mucho. Ora por él o ella y bendícele. Sírvele con más amor. Atiéndele con una actitud de humildad, no tanto porque lo merezca, sino porque quieres honrar a tu Padre celestial.
Muchos de ustedes dirán, pastor, pero ya he hecho eso y no ha funcionado. Si no ha funcionado, síguelo haciendo, que en algún momento, tu obediencia a Dios dará fruto y obtendrás tu recompensa. Recuerda que la persistencia vence la resistencia. En todo caso, aunque no diera fruto por mucho tiempo, te queda la satisfacción de que lo estás haciendo para agradar a Dios.
“No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9). La instrucción del Señor está bien clara. Perseveremos en hacer el bien a nuestro cónyuge sin desmayar, sin darnos por vencidos jamás, entonces puedes tener la seguridad de que a su tiempo segarás, porque Dios lo afirma y lo confirma.
Si tú eres hijo o hija de Dios, de tu boca no debe salir jamás: Ya me cansé, esto se acabó, ya no aguanto más. Esas expresiones revelan orgullo, desobediencia y una manifestación muy fuerte de la carne. Los hijos de Dios debemos ya haber muerto a muchas de esas emociones y estar más dispuestos a obedecer a nuestro Padre celestial cueste lo que cueste. Es entonces donde Dios interviene movido por la fe y la obediencia de sus hijos.
Si has estado indispuesto(a) con tu cónyuge y has tenido una actitud de indiferencia que es orgullo, pídele perdón a tu pareja hoy mismo y toma la decisión de no pretender cambiarle a tu manera. Sírvele, bendícele, dale todo tu apoyo incondicional y sobre todo con mucho amor. ¡Ese amor y ese servicio incondicional es capaz de lograr los cambios de actitud en tu cónyuge que tú anhelas y nunca has logrado a tu manera!
Recuerda que tu matrimonio y tu familia son el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡CUÍDALOS!

Luis y Hannia Fernandez
Pastores y consejeros matrimoniales

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