Jamás tratemos de conseguir que Dios apruebe cualquier acción, la cual sabemos que Él aborrece. Podría costarnos muy caro
Los seguidores de Jesús deben tener claro que tienen un enemigo que nunca se rinde en su intención de desviarlos del camino. Satanás no acepta nunca un “NO” como respuesta de un hijo de Dios. Él nunca se rinde y diariamente renueva y refuerza los planes para hacerlo caer.
El profeta Balaam recibió una propuesta del rey de Moab, Balac, para que maldijera al pueblo de Israel. Después de orar, Balaam recibió respuesta de Dios, quien le prohibió aceptar la oferta. Pero el mundo de las tinieblas no se rinde y mandó nuevamente la misma propuesta, pero con mayor recompensa. En esta segunda ocasión, Balaam, quien ya sabía lo que Dios había decidido en ese asunto, dio muestras de debilidad e insistió con Dios en el mismo asunto. Allí comenzó su fracaso. Su vida cambió gradualmente. Se fue secando espiritualmente y terminó muerto junto con el pueblo enemigo de Dios.
Moraleja: Cuando Dios dice NO, ES NO. Jamás tratemos de conseguir que Dios apruebe cualquier acción, la cual sabemos que Él aborrece. Podría costarnos muy caro.
Dios te bendiga.




