Ser seguidor genuino de Jesús va mucho más allá de la vestimenta y de las buenas obras que se hagan, aunque estos aspectos también hay que cuidarlos
Es una expresión de la sabiduría popular que enseña que el hecho de que algo aparente ser una cosa, no necesariamente exista armonía con el fondo. Jesucristo hizo una contundente y severa amonestación a los líderes religiosos de su época, la cual aplica en la actualidad a muchos cristianos.
¡Pobres de ustedes, maestros de la ley y fariseos! ¡Hipócritas! Ustedes dan a Dios la décima parte de todo lo que cosechan, incluso de la menta, del anís y del comino. Pero se olvidan de las enseñanzas más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad a Dios. Eso es lo que deberían hacer sin dejar de hacer lo otro.
Ser seguidor genuino de Jesús va mucho más allá de la vestimenta y de las buenas obras que se hagan, aunque estos aspectos también hay que cuidarlos. Pero la médula del asunto está en nutrir la vida con misericordia, amor y perdón y estar seguro de que todo lo que se haga, aun en privado, sea agradable a los ojos de Dios.
Dios te bendiga.




