Y si la oración no ha sido contestada, sigan orando. Jamás tiren la toalla. La respuesta de Dios llega para quien nunca pierde la fe

Jesús mencionó la historia de una viuda que por muchos días acudía ante un juez exigiéndole justicia, pero el juez se negaba a dársela. Pero ante tanta insistencia, el juez la complació. Jesús pone este caso como ejemplo para enseñar a sus seguidores que la oración insistente e incansable siempre trae buenos frutos.
Cuando el profeta Elías empeñó su palabra con el rey de Israel al garantizarle que iba a llover en breve tiempo, se dedicó a orar para que lloviera y se cumpliera su palabra de profeta. Lo interesante es que, lejos de llover, había un sol radiante y un cielo despejado. Pero Elías, lejos de desanimarse, seguía orando de forma impertinente. Pero no había respuesta. Finalmente comenzó a aparecer en el cielo una diminuta nube de agua, en señal de que se estaba gestando un torrencial aguacero, el cual se hizo presente minutos más tarde.
Sirva esta historia como ejemplo para que los cristianos oren permanente e insistentemente. Y si la oración no ha sido contestada, sigan orando. Jamás tiren la toalla. La respuesta de Dios llega para quien nunca pierde la fe. Quien nunca deja de orar.
Dios te bendiga.
Teófilo Segovia Salazar
Pastor y comunicador



