Lo que el Eterno ha colocado dentro de ti es incomparable con respecto a las cosas difíciles que has vivido. Tú no naciste para ser escaso, naciste para ser fructífero
En esto es glorificado mi padre, en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.
Juan 15:8
Verdad profunda
Dios te hizo desde la eternidad para que lleves mucho fruto y para que te multipliques, todo lo que sea contrario a esta ley eterna que el Todopoderoso colocó dentro de ti no la puedes aceptar. La ley eterna de la fructificación no vendrá a ti, ya está dentro de ti.
Dios te hizo árbol fructífero. Tu semilla está predestinada para ser sembrada y producir, la sobreabundancia de Dios. Fructificar la buena semilla que hay en ti es el programa divino en la agenda de Dios, desde antes de la fundación del mundo.
El poder de la semilla eterna está en ti
Lo que el Eterno ha colocado dentro de ti es incomparable con respecto a las cosas difíciles que has vivido. Tú no naciste para ser escaso, naciste para ser fructífero, tú eres esa persona que el rey David vio en el Salmo 1.
Bienaventurada la persona, que no anduvo en consejo de malos. Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará. Salmo 1:1-3
En este Salmo están grandes verdades acerca de tu vida. Tú eres esa persona ganadora, eres esa persona que nació para ser fructífera y todo lo que hagas prospere. Renuncie a otro modelo que no sea este, porque tú estás junto al río de agua de vida; junto al río de la esperanza, con tus raíces estás sumergido en el río donde hay sabia, donde hay vida, y desde allí Dios te suple la sustancia eterna que necesitas, día a día para fructificar.
El camino de tu destino es dar mucho fruto
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Juan 15:8
Dios, no nos hizo para ser infructíferos. Jamás acepte el estancamiento como normal, ni la rutina, ni la muerte, ni el dolor, ni la mediocridad. Dios te hizo para ser fructífero, su buena mano te diseñó para la sobreabundancia. En la agenda de Dios para tu vida está en que lleves mucho fruto y tu fruto permanezca.
Jamás aceptes la esterilidad como normal
Lo normal en tu vida es que lleves mucho fruto, si no hay fructificación es que hay algo en las raíces que está mal. Es decir, la parte invisible de tu vida necesita ser alineada con la verdad de tu origen, de tu hechura en la eternidad. Dígale a Dios de todo corazón que trate con sus raíces. Órele a Dios, Señor Todopoderoso, quiero ser fructífero, ayúdame a aceptar de todo corazón el milagro de la fructificación. Rompe de mi vida la maldición de la esterilidad. Declaro de todo corazón que nunca jamás seré escaso, porque nací para la fructificación y la sobre abundancia.
Dios se goza cuando hay frutos en nosotros
“En esto es glorificado mi Padre…”
Dios se goza cuando hay frutos que permanecen para siempre. Dios se goza cuando se hace lo que le agrada, y esto es, dar frutos que permanezcan para siempre. Esto está radicalmente vinculado a la salvación de las vidas, cada alma salvada es fruto para Dios. Dios no quiere que nuestra vida esté llena de egoísmo. El Eterno quiere que puedas dar mucho fruto y que ese fruto permanezca. Es necesario que entiendas que tú eres la persona que agradas a Dios haciendo lo que a Él le complace, y esto es dar frutos de vida eterna. Es decir, cosechar vidas para Dios, frutos de tu trabajo, esfuerzo y amor. Dar fruto es que otros conozcan que Cristo es la única esperanza.
ORACIÓN
Dios Todopoderoso, en el nombre de Jesús renuncio a toda maldición del reino de las tinieblas. Por el poder de la palabra me levanto en fe y creo que tú no nos hiciste para ser estériles e infructíferos; por el poder de Dios, renunciamos a la vida de escasez, por la gracia de Dios nos levantamos como árbol fructífero. Daré frutos en todas las áreas, personales, ministeriales, familiares y en el ministerio de Jesús, ganando vidas por su amor y misericordia. Bendito Dios, sé que el destino de mi vida es dar fruto que exalte su nombre, por Jesucristo, lo declaro y lo creo con todo mi corazón. Amén.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Predestinados para ganar”. Semana 2/Día 1.




