Primeros principios de la economía bíblica (35 y 36)

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Negamos que la justicia para el pobre incluya la recepción de propiedad tomada por la fuerza a otros o la imposición de algún grado de igualdad económica entre los ciudadanos

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AYUDANDO A LOS POBRES
35. Afirmamos que el primer paso para ayudar al pobre es hacer respetar la justicia en la sociedad civil garantizando que la vida, la libertad y la propiedad de cada ciudadano sean protegidas por el gobierno civil y por la disciplina moral de la sociedad, porque en tal estado la gente se halla en libertad de alcanzar la máxima capacidad de sus propias habilidades al producir e intercambiar libremente bienes, ideas y servicios con otros para llenar sus propias necesidades y las de otros.
Negamos que la justicia para el pobre incluya la recepción de propiedad tomada por la fuerza a otros o la imposición de algún grado de igualdad económica entre los ciudadanos; que la redistribución impuesta de la riqueza sea el ejercicio de la justicia social; y que las leyes de los años Sabático y de Jubileo del Antiguo Testamento tuvieran como parte de su propósito el mantenimiento de algún grado de igualdad económica entre el pueblo de Dios.

36. Afirmamos que el dar caritativo y sacrificial es ordenado por Dios como una expresión de amor para ayudar al pobre; que para ser verdaderamente caritativos, el dar debe ser voluntario y consistente con lo que uno tiene, no con lo que no tiene; que el “dar” bajo coerción o manipulación no es dar en lo absoluto sino robo o fraude por parte de aquellos que ejercen coerción o lo manipulan, y por lo tanto es contrario a la justicia y al amor; que el dar caritativo debiese ser cuidadosamente planeado y llevado a cabo para producir el mayor beneficio a sus recipientes; y que el alivio material para el pobre debiese siempre ir acompañado del ministerio espiritual (2ª Corintios 8:9).
Negamos que el dar verdaderamente caritativo pueda jamás ser forzado, y por lo tanto, que el gobierno civil pueda jamás tener parte en el dar verdaderamente caritativo; que el dar caritativo deba ser conducido de tal manera que niegue o desaliente la responsabilidad personal por parte de los recipientes o que reduzca el incentivo para desarrollar un conocimiento y una conducta productivos; y que el dar caritativo de alivio material sin ministerio espiritual cubra verdaderamente las necesidades del pobre.

Vladimir Martínez
Pastor, ingeniero estructural y politólogo

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