Al estudiar la historia de José, conocido como el soñador, descubrimos un momento decisivo: después de interpretar correctamente el sueño de Faraón, no sólo reveló su significado, sino que también ofreció un plan estratégico para enfrentar los años de abundancia y los de escasez. Su consejo fue tan claro y preciso que Faraón quedó asombrado por su sabiduría.
El relato bíblico describe cómo Faraón, impresionado, le otorgó autoridad sobre todo Egipto:
«El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto» (Génesis 41:37-41, Reina-Valera 1960).
Es evidente que sobre José reposaba la sabiduría divina. En él se cumple el principio bíblico: «El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia» (Proverbios 9:10, Reina-Valera 1960).
El temor de Dios no es otra cosa que obedecerle y vivir conforme a sus mandamientos. José lo demostró con su vida: «Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano» (Génesis 39:2-3, Reina-Valera 1960).
Cuando llegó el hambre a Egipto, Faraón ordenó al pueblo obedecer todo lo que José dispusiera. Su liderazgo, basado en la sabiduría y el temor de Dios, salvó a una nación entera.
Juan Carlos Calderón
Presidente Escuela de Liderazgo de Alto Impacto (ELAI)
@jccalderonn


