En un mundo vil y traicionero, nunca es debilidad ni pérdida caminar honradamente. No sólo contará con la bendición de Dios, sino que se caminará con una conciencia tranquila
“El que camina en integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado” (Proverbios 10:9).
Interesante el método usado por los oficiales en algunos aeropuertos para detectar a un posible traficante de drogas. Ellos observan el comportamiento de los pasajeros y si alguno se muestra nervioso, lo abordan, le formulan algunas preguntas y le revisan su equipaje; si resulta culpable, es detenido. Un refrán popular dice: “el que nada debe, nada teme”. En otras palabras, el caminar confiado o temeroso depende de cómo estamos.
Un buen ejemplo de esta verdad lo hallamos en Daniel. Él se desenvolvía entre adversarios en una de las áreas más riesgosas: la gubernamental. Nos enseña la Biblia que sus enemigos procuraban desacreditarlo, pero no hallaban “ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él” (Daniel 6:4). Esto ilustra la primera parte del proverbio.
Pero también lo hace con la segunda: “el que pervierte su conducta será descubierto y castigado”. Muchas veces no es que el asunto no salga a la luz, sino que se obstruye el camino de la justicia, del derecho y de la verdad. Sin embargo, podemos estar seguros de que el asunto se sabrá y habrá un castigo. Con los adversarios de Daniel la justicia llegó pronto, pues el foso de los leones en el que pretendían arrojar al profeta, terminó siendo su sentencia y su ejecución al ser quebrantados por las fieras al descubrirse su perversión.
En un mundo vil y traicionero, nunca es debilidad ni pérdida caminar honradamente. No sólo contará con la bendición de Dios, sino que se caminará con una conciencia tranquila y sin mella alguna en su autoridad. 1ª Pedro 3:12 enseña: “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?”. Y también Pablo dijo: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…”. ¿Qué piensas? ¿Valdrá la pena caminar íntegramente?




