¿Siervo inútil? Fernando Regnault

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no es la voluntad de Dios que seamos “siervos inútiles”, sino fervientes en el servicio con todo amor, y gratitud / Freepik

Siervos inútiles son aquellos que su servicio a Dios es su deber, no es su gozo, sino una obligación que cumplir

no es la voluntad de Dios que seamos “siervos inútiles”, sino fervientes en el servicio con todo amor, y gratitud / Freepik

“Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10).
Esta enseñanza de Jesús ha sido muy mal entendida, y muchos pastores y líderes se llaman a sí mismos, “siervos inútiles” como algo muy bueno. Esta parábola se trata de un siervo, al cual hay que decirle cada cosa que debe hacer, nada hizo sin que se le mandara. Este siervo sabía todo cuanto tenía que hacer, pero lo hacía cuando lo mandaban, eso sí, hacía todo cuánto le mandaban a hacer. Este siervo no servía por amor, sino por deber, era su trabajo para su Señor, cosa que no acepta el Señor nuestro Dios.
Siervos inútiles son aquellos que su servicio a Dios es su deber, no es su gozo, sino una obligación que cumplir. Nuestro ejemplo es Jesús: “Jesús les dijo: ‘Mi comida es que haga la voluntad del que me envió’, y que acabe su obra” (Juan 4:34).  Para Jesús hacer la voluntad del Padre, no era un deber, ni una obligación, era un placer, era algo que lo satisfacía en su ser interior.
Quien sirve por deber también se convierte en asalariado, y ha perdido la visión original del reino. Hacer esto es lo mismo que perder el primer amor o quizás nunca haberlo tenido. La Escritura nos enseña que, en la antigüedad todo sacrificio tenía que ser sazonado con sal, esta sal es símbolo de aquello que le da gusto al sacrificio, y lo hace acepto ante Dios, eso es el amor con el que debe ser ofrecido. También Pablo escribió: “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1ª Corintios 16:14).  Dios no aceptará nada que le ofrezcamos sin amor.
Con respecto al “siervo inútil” irá a las tinieblas, dice: “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:30). Así que, no es la voluntad de Dios que seamos “siervos inútiles”, sino fervientes en el servicio con todo amor, y gratitud.
¡Dios te bendiga!!!

Fernando Regnault
Maestro de la Palabra
www.abcdelabiblia.com

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