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Sueños y metas. ¿Cómo está tu agenda? Julio Almedo

Dios no tiene compromiso con nuestra agenda. Somos nosotros los que debemos tener compromiso con la agenda de Dios

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Acercándose el período final de otro año, a menudo vamos cotejando en nuestra planificación anual las metas alcanzadas y algunos triunfos por conquistar. Podríamos mencionar una gran lista de obstáculos superados, pero ¿qué tan cercana está nuestra agenda a la agenda de Dios?
He tenido la oportunidad de escuchar a muchos decir: “Coloca todo en las manos de Dios, tus planes, proyectos y los verás cumplirse”, pero qué dice al respecto la Palabra de Dios. En el libro de Proverbios 16:3 NBV, dice: “Pon en manos del SEÑOR todo lo que haces, y tus planes tendrán éxito”. Lo que debemos colocar en las manos del Señor son nuestras acciones, para que los planes tengan éxito, no los planes para que se hagan realidad. El versículo 1 de este capítulo en la versión DHH, dice: “Los planes son del hombre; la palabra final la tiene el Señor”.
Al hombre Dios le dio el libre albedrío, la capacidad unipersonal de pensar, de hacer una agenda, pero como dice el versículo 2 del mismo capítulo NBV: “El hombre piensa que es justo lo que él hace, pero el Señor juzga los motivos”. De esta manera, Dios no tiene compromiso con nuestra agenda, cuando estemos en su presencia, posiblemente nuestra agenda personal ya esté colocada en el baúl de los recuerdos. Somos nosotros los que debemos tener compromiso con la agenda de Dios, más aún que los tiempos están cerca, para que Cristo venga a buscar a su iglesia (Isaías 55:6).
Algo que si he escuchado muchas veces es: “El hombre propone y Dios dispone”. Y eso es precisamente lo de dice el versículo 1 del capítulo 16 de proverbios en la versión NBV. Tenemos un plan, preséntaselo al Señor en oración, agradeciendo su dirección y todo cuanto piensas ir haciendo, coloquémoslo en oración en las manos de Señor, pidiendo dirección y haciendo guiados por Su Espíritu, dando gracias en todo momento (1ª Tesalonicenses 5:17-18), y conforme vayas haciendo, continúa orando y agradeciendo (sin cesar), así es como verás todos tus planes cumplirse. Un día a la vez. El tiempo de Dios es perfecto.
No es decirle: ‘Dios aquí esta mi lista de peticiones, tú eres el dueño del oro y la plata y yo te soy fiel, espero y descanso en ti para alcanzar la prosperidad’. Sus planes son justos. El versículo 4 del capítulo 16 de Proverbios NBV, dice: “Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre!”.
Así mismo, todo lo que pidamos, hagámoslo en el nombre de Jesús, Él lo hará (Juan 14:14). Acá la Escritura nos enseña que debe ser en el nombre de Jesús, eso involucra creer, caminar conforme a su guía de manera íntegra, sin condiciones, con fe, aunque no entendamos cómo, sin cuestionamientos.
Ahora bien, planear agendas debe ser en amor, porque así Dios lo hizo por mí (Juan 3:16). Contamos con una promesa maravillosa citada en Salmos 37:4, “Deléitate en el Señor y él te concederá los anhelos de tu corazón”. Esto significa, regocijarse, admirarse, maravillarse, cuando coloquemos a Dios por encima de todo, cuando nos ocupemos del Dios de las bendiciones y no de las bendiciones de Dios, allí es cuando seremos llenos de toda provisión de lo alto. Como dice el libro de Santiago 4:3, “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Por esto no recibimos, pero si nuestro deleite está en el Señor, pidamos creyendo en oración, esto es con fe en Jesús, que ya lo hemos recibido y será hecho (Mateo 21:22).

Julio Almedo
Informático

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