Todo lo que se mueve en nuestro entorno es para captar nuestra atención. Porque nuestra atención es muy valiosa, los que logran llamar la atención a mucha gente, ganan mucho dinero
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).
En la actualidad, todo lo que se mueve en nuestro entorno es para captar nuestra atención. Porque nuestra atención es muy valiosa, los que logran llamar la atención a mucha gente, ganan mucho dinero. Porque es una influencia en lo político, en lo comercial, etc.; cada persona es atraída por diferentes cosas que las otras lo llaman nichos para hacer dinero. Es como una corriente de un río poderoso, que pocos pueden resistir, pues arrasa con todos los desprevenidos.
En cada época es una corriente diferente, para arrastrar a esa generación, ahora nos ha tocado, la corriente de la distracción. La Biblia lo dice así: “en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2). Hay un espíritu diabólico que manipula a las multitudes, para tenerlas embobadas y distraídas de Dios. Hay distracción para todos, desde las más sucias, hasta las más nobles, desde las más ordinarias hasta las más científicas.
Gran parte de la iglesia está ahora en las mismas condiciones del Israel antiguo, Dios ofreciéndole bendiciones a los que busquen su intimidad, pero cada uno en su propia distracción, lo dice así: “Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un puebo rebelde y contradictor” (Romanos 10:21). Tenemos un mandato de Dios y es no andar como los pueblos que nos rodean, sino conforme a la Verdad de Dios, dice así: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Efesios 4:17). “Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo” (2ª Timoteo 2:7).




