Toda idea, concepto o ideología que rechaza el cuestionamiento no debe ser validada como cierta en nuestra vida, aunque sea una tradición familiar, social o religiosa
La realidad que estás experimentando ahora, es la que tú elegiste. Incluso, si lo hiciste inconscientemente.
Esto se debe a que tu realidad actual está siendo moldeada por tus hábitos. Y tus hábitos son moldeados por tus acciones.
Como dijo Arquímedes: Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces, no es un acto, sino un hábito.
Si quieres que tu mundo se transforme, primero debes transformarte a ti mismo.
El cambio no proviene de fuerzas externas, comienza con las elecciones que hacemos todos los días.
La forma en que vives, las cosas que priorizas y las acciones que ejecutas, crean la realidad que estás experimentando en este momento.
Si sigues repitiendo los mismos patrones, te quedarás estancado en el mismo lugar.
Para cambiar tu realidad tienes que sustituir los viejos hábitos por nuevos hábitos, para empezar a dar pasos conscientemente hacia la realidad que quieres experimentar en tu vida.
Es un proceso de intercambio que a lo largo del tiempo se manifestará en tu mundo.
Todo eso está bien, pero aún está incompleto, primero debes descubrir ¿cuál es el origen de tus hábitos?
Los hábitos se establecen en tú conducta por vía de repeticiones, pero se originan en tú mente, producto de los pensamientos que validas como ciertos a lo largo de tu vida.
Todo comienza con una idea, concepto o ideología que refuerzas con argumentos, para validarlo como cierto para tu experiencia de vida.
No importa si es un buen o mal hábito, no importa si te hace bien o mal, una vez que lo instalas en tu mente, producto de la programación mental que validaste, este hábito funcionará en piloto automático en tu vida.
Esto se complica mucho más, debido a que la mayoría de tus hábitos se establecieron cuándo aún no tenías desarrollo tú pensamiento crítico y reflexivo, desde tu nacimiento hasta los siete años de edad aproximadamente.
En esa época de tu vida, validabas casi todo lo que veías como normal en la conducta de los adultos alrededor de ti; sobre todo, aquellas conductas modeladas por las figuras de autoridad en tu vida, como tus padres, hermanos y otros adultos, lo cuál terminó siendo reforzado más tarde por los amigos en el colegio.
Muchos de tus hábitos actuales provienen de la primera infancia, a menos, claro, que hayas cultivado tu pensamiento crítico y reflexivo como un filtro indispensable antes de validar cualquier pensamiento en tu vida.
Te daré un ejemplo de ello: tú mamá le corta la cabeza y la cola al pescado antes de freírlo en su sartén, tú le preguntas: ¿mamá por qué siempre le cortas la cabeza y la cola al pescado?, a lo que ella responde: así lo aprendí de tu abuela, entonces vas y le preguntas a tu abuela: abuelita, ¿por qué le cortabas la cabeza y la cola a los pescados antes de freírlos en la sartén?, a lo que tu abuela responde; lo que pasa es que yo tenía un solo sartén, y este era muy pequeño, y el pescado no cabía dentro del sartén.
De esta forma hemos validado muchas conductas en nuestra vida sin usar el pensamiento crítico y reflexivo. La mamá de nuestra historia repitió de forma automática lo que vio hacer a su mamá sin averiguar el por qué su mamá lo hacía de esa forma, eso se llama TRADICIÓN, pero que sea una tradición no quiere decir que esté bien seguirlo haciendo.
Pero la situación se complica aún más, por causa de la narrativa social (conocida como versión oficial) que termina reforzando todas las tradiciones, haciendo de ellas el fundamento de la mayoría de los hábitos de las personas.
Esto lo sabe muy bien la élite gobernante, y lo usa de forma frecuente para programar la mente de los ciudadanos, a fin de que estos desarrollen los hábitos sociales que responden a sus intereses.
Así es como controlan la conducta social de la mayoría, a través del marketing, la política, la religión, la educación, los medios de comunicación y las redes sociales, creando modas, tendencias y, sobre todo, algo que parece ser la última palabra en todo: La versión oficial.
Finalmente, ¿qué debemos hacer para evitar ser una víctima de la Matrix social? Usa tu pensamiento crítico y reflexivo en todo momento. La verdad que no supera el cuestionamiento no puede considerarse verdad.
Toda idea, concepto o ideología que rechaza el cuestionamiento no debe ser validada como cierta en nuestra vida, aunque sea una tradición familiar, social o religiosa; y mucho menos, si es una tradición política, los políticos en su gran mayoría responden a los intereses de las élites y no a los intereses de los ciudadanos.
La mejor forma de lograr esto es conectándote con tu esencia, allí están todas las respuestas a tus preguntas, allí eres uno con Dios, la verdad y todo lo que es.
Tus hábitos no deben ser creados por fuerzas externas, sino por la esencia de tu ser: el amor.
Todo esto nos lleva a una máxima que la mayoría conoce, pero no aplica a su vida: cambia tus pensamientos y cambiarás tu experiencia de vida.
Tan simple como mirar con otros ojos. Cuando miras las cosas de forma diferente, las cosas cambian.




