Vale la pena pasar pruebas 

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Uno de los propósitos de los sufrimientos es recibir el consuelo de Dios primeramente y de esa manera estar preparados para consolar a otros

Romanos 8:28 (RVR 1960): “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
Las luchas, pruebas, tormentas o problemas que vivimos en este mundo son permitidas por Dios en nuestras vidas, para el beneficio de nosotros mismos y para servir y entender a otros al momento de estar pasando por lo mismo. Imagínate que no tengas ninguna experiencia dolorosa o algún problema que hayamos enfrentado.
¿Cómo podrías consolar a otras personas?

LAS PRUEBAS NOS PREPARAN PARA CONSOLAR A OTROS 

Cuando vivimos situaciones dolorosas y difíciles Dios nos enseña por medio de ellas, y lo que aprendamos estando ahí, viviéndolo en carne propia, lo usará para brindar ayuda a otros. Por esa razón, uno de los propósitos de los sufrimientos es recibir el consuelo de Dios primeramente y de esa manera estar preparados para consolar a otros.
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2ª Corintios 1:3-4. RVR 1960).
El apóstol Pablo tuvo una vida llena de aflicciones y padeció calamidades tales como: azotes, prisiones, peligros de muerte, pasó por hambre, sed, frío y muchas otras cosas. En consecuencia, recibió el consuelo de Dios sabiendo que todas las cosas ayudan a bien a los que conforme a su propósito son llamados, de esa manera él terminó la carrera de la vida y hoy nosotros podemos ser consolados por ese testimonio del apóstol.
Así como Dios utilizó la vida del apóstol Pablo, usará nuestras experiencias para ayudar a las personas que están pasando por la misma situación. Alguien dijo: «¡Qué miserable será el predicador que se entrega al estudio y al aprendizaje, pero jamás ha tenido ninguna vivencia!».
Por lo tanto, aunque tus problemas y tus enemigos sean muchos, crueles y poderosos, pasa tu tiempo alabando y bendiciendo a Dios, porque estás siendo capacitado para consolar y ayudar a otros.
Vale la pena pasar tribulaciones, porque nos habilitan para consolar a otros.
Que tengas un excelente y bendecido.

Julio Reyes

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