La oración no se adapta a las normas de un mundo que anda contra la corriente de Dios
La oración es la llave para tener acceso al poder de Dios. Quienes no tienen vida de oración están desconectados del poder divino. Cuando enseñamos que orar no es una actividad natural estamos alertándolo para que entienda que el mundo en que vivimos -un mundo sin Dios-, se opone con muchísima fuerza para que usted ore.
La prueba más evidente de ello lo constituyen las diferentes oposiciones e interrupciones naturales que surgen inmediatamente en su entorno cuando usted decide que va a pasar unos momentos en la presencia de Dios. Usted podrá comer, bañarse, dormir, divertirse, descansar, etc. Usted podrá realizar cualquier actividad sin problemas; pero cuando va a orar usted ofende al mundo de las tinieblas y eso tiene un costo, porque la oración no se adapta a las normas de un mundo que anda contra la corriente de Dios.
Sin embargo, ¡tenemos buenas noticias. ¡Cuando se atreva a orar ¡TODO EL PODER SOBRENATURAL DEL CIELO ESTÁ A SU DISPOSICIÓN! ¿Sabe por qué? “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones…” (Salmo 34:15). La comunión más íntima que una persona puede tener con Dios es a través de la oración; pero no se equivoque, no confunda oración con plegarias distraídas, ni con peticiones caprichosas. Cuando ores tienes que rendirte ante la evidencia de que Dios no es sólo tu Salvador, Él es también tu SEÑOR.
Este es el momento para que vengas ante tu Dios. No tienes que sentir nada especial: no es cuestión de tener “ganas” o no. Es un principio, simplemente, ven a Dios.




