“Y tú, ¿vives como Jesús vivió?”

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Ser cristiano no es una religión, es una forma de vida / Freepik

Hoy por hoy, hay muchos que dicen ser cristianos, pero su vida muestra lo contrario. Son cristianos a la escondida

1ª Juan 2:4-6 (NTV): “Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió”.
Hoy por hoy, hay muchos que dicen ser cristianos, pero su vida muestra lo contrario. Son cristianos a la escondida. Que llegado el momento sus acciones cuentan otra historia, por eso es importante preguntarnos si nuestra vida realmente refleja quiénes somos. Decir que somos cristianos debería ser suficiente, no tendríamos que decir nada más para que la gente sepa cómo eres y quién eres.
Si eres cristiano, no necesitas decir nada más.
Cuando decimos que somos cristianos tenemos la gran responsabilidad de honrar ese título, ese nombre. Decir que somos seguidores de Cristo dice muchas cosas, es un honor y un deber honrarlo.
No se trata solamente de una clasificación de religiones o de pertenecer a un grupo determinado, sino que hemos decidido vivir como Jesús, ser sus imitadores, por eso nos llamamos cristianos y eso conlleva una responsabilidad muy grande porque nos convierte en sus representantes genuino aquí en la tierra.
Así que cuando le den vuelto (cambio) de más en el carrito que lo lleva a su destino, o en el supermercado. Ya sea por equivocación o porque lo quieran probar, para ver si usted es cristiano(a), regréselo.
Porque ser cristiano no es una religión, es una forma de vida.
Y tú, ¿vives como Jesús vivió?
Recuerda que decir que somos cristianos es más que un título, es un estilo de vida, es una decisión que tomamos para ser diferentes, para parecernos más al Maestro y por eso, decir que somos cristianos, debería ser la mejor descripción de quiénes somos.
Reflexionemos en lo siguiente: ¿Qué tanto consideras que estás honrando tu carta de presentación? ¿Crees que la gente ve a Cristo en ti?
Oremos así:
“Padre amado, te agradezco por el enorme privilegio de poder ser imitador de Jesús, de ser tu representante aquí en la tierra”.
Que tengan un excelente y bendecido día.

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