Que Bolívar vea a Jesús como la luz de la tierra, refleja que reconocía la divinidad de Jesús y valoraba su pensamiento muy por encima de cualquier otro ser humano
“Jesús, que fue la luz de la tierra, no quiso dignidades ni coronas en el mundo; Él llamaba a los hombres hermanos, les enseñó la igualdad, les predicó las virtudes civiles más republicanas y les mandó ser libres, porque les amonestó que debían ser perfectos”.- Simón Bolívar
Jesucristo fue para Bolívar un ejemplo de vida. En una recepción que se le hizo en Ecuador, expresó su admiración por el Hijo de Dios, al decir: “Jesús, que fue la luz de la tierra, no quiso dignidades ni coronas en el mundo. Él llamaba a los hombres hermanos, les enseñó la igualdad, les predicó las virtudes civiles más republicanas y les mandó ser libres porque les amonestó que debían ser perfectos. No hay perfección en la servidumbre, ni moral en el letargo de las facultades activas de la humanidad”.
Podemos observar en esta cita anterior que en el pensamiento de Bolívar hay una gran claridad referente a las virtudes de Cristo y el beneficio de que las mismas se reflejen en la conducta humana; lo cual esta perfectamente alineado al mandato bíblico en boca del apóstol Pedro que nos exhorta a anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a la luz admirable (1ª Pedro 2:9) lo cual es parte de la tarea dada por Dios a su pueblo.
Que Bolívar vea a Jesús como la luz de la tierra, refleja que reconocía la divinidad de Jesús y valoraba su pensamiento muy por encima de cualquier otro ser humano, resaltando dentro sus virtudes su vocación por el servicio antes que esperar ser servido o recibir coronas de los hombres; en Jesus hayo Bolívar el principio de la hermandad, la igualdad y la libertad, y la inspiración a ser mejores cada día en búsqueda de la perfección a su imagen.
No obstante, analizando su pensamiento, podemos decir que Bolívar fue un creyente en Dios con ribetes de escepticismo como lo fueron muchos de los pensadores europeos de su época, en un siglo dominado por el enciclopedismo, inspirador de la emancipación hispanoamericana.
En muchas de sus cartas y declaraciones se deja ver que Bolívar tuvo fuertes altercados con el clero, dado el control religioso y político que este ejercía sobre el pueblo; más no así con la Palabra de Dios, pudiendo constatarlo cuando en el discurso ante el Congreso de Angostura, Bolívar refiriéndose al texto sagrado expreso: “El libro de los apóstoles, la moral de Jesús. La obra divina que nos ha enviado la providencia para mejorar a los hombres. Tan sublime, tan santa, es un diluvio de fuego en Constantinopla…”.
Analizar desde esta perspectiva el pensamiento del libertador nos deja claro cuán importante fue para él la Palabra de Dios, para cimentar la República sobre bases sólidas y establecer un estándar moral a la población.
Por esta razón, dado que la fe no debe ser impuesta, Bolívar creía en la libertad religiosa, considerando que el hombre debía tener libertad en cuanto a su fe y aspiraba a educar al pueblo preparándolo para el día en que la libertad de religión pudiera ser reconocida. Como un principio en la preparación del anhelado día, Bolívar estableció las escuelas lancasterianas, sistema introducido en América Latina por Diego Thomson, pastor bautista inglés. José Láncaster, padre del sistema pedagógico que lleva su nombre, fue un prominente protestante, también de nacionalidad británica.
Podemos concluir diciendo, que Bolívar siguió las ideas filosóficas de la Enciclopedia, pero a su vez se deja observar que a lo largo de su vida sintió palpitar muy hondo en el alma la idea de Dios. Por esta razón, al contemplar un hermoso paisaje neogranadino, exclamó: «¡Qué grandeza! ¡Qué magnificencia! ¡Aquí Dios se ve, se siente, se palpa!».
Así pensaba Bolívar.
Diego Ortiz
Pastor y comunicador
@ps.diegoortiz




