Perseveremos en el bien hacer y en el temor reverente. Dios tiene su forma de hacer que todo obre para el bien de sus hijos
“El temor de Jehová es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado de mal” (Proverbios 19:23).
Impresiona los beneficios del temor de Dios que hallamos en este proverbio: vida, tranquilidad y seguridad. Es un bienestar espiritual, emocional, físico y social. Nada más integral que la bendición por honrar a Dios. ¿Qué deidad (si hubiera otra) puede hacer estas promesas?
Pero sabemos que estas bendiciones no son automáticas ni incluyen la idea de que somos intocables o que nunca tendremos luchas, problemas, adversidades o necesidades. Si fuera así, estaríamos rotundamente mal. Pero sabemos que aun los hombres y mujeres de Dios más piadosos e incluso su iglesia, han pasado por momentos muy trágicos y dolorosos. ¿De qué forma se cumplen estas promesas?
Pienso en dos versículos muy conocidos: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de los que lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” (Romanos 8:28. NTV). Y el otro es: “Ahora bien, ¿quién querrá hacerles daño si ustedes están deseosos de hacer el bien?” (1ª Pedro 3:13. NTV). Estas citas aseguran que el mal no alcanzará sus objetivos. Por tanto, podemos vivir seguros y tener más y mejor vida.
Ahora bien, en este mundo la lucha es constante: continúan el pecado y las desigualdades, las enfermedades y las consecuencias del mal obrar; pero Dios se encargará de cumplir sus promesas en sus hijos que le honran. No según nuestras expectativas, pero las cumplirá hoy, mañana y siempre hasta que se concrete la bienaventurada esperanza en su seguro regreso.
Perseveremos en el bien hacer y en el temor reverente. Dios tiene su forma de hacer que todo obre para el bien de sus hijos. Honrémosle cada día.




