Hay que sacar del corazón todo lo que no es de Dios y aceptar el señorío de Cristo sobre nuestras vidas, sólo sometiéndonos a su Voluntad en cada etapa de la vida
“Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?” (Ezequiel 14:3).
En contexto del anterior versículo, los ancianos de Israel vienen a consultar al profeta de Dios, pero ellos realmente ya tienen en el corazón lo que quieren hacer. Ellos están convencidos que tienen la respuesta, sólo vienen para oír lo que quieren oír, ellos tienen ídolos en sus corazones, y son esos ídolos que los están motivando.
En este caso podemos definir la idolatría como, metas que ellos quieren alcanzar, que incluso pueden ser dentro de la misma iglesia, pero que no es lo que Dios quiere para ellos. Para ponerlo en un contexto actual, es posible que quieran ser cantantes o adoradores, incluso pastores o evangelista, o misioneros para los Estados Unidos. Pero el Señor tiene otros planes para ellos, e incluso hasta es posible que el Señor quiera darles lo que quieren, pero antes tienen que ser quebrantada su carne.
Primero, tienen que aprender a ser siervos, barriendo la iglesia, limpiando los baños, ayudando en algún ministerio, aprendiendo a obedecer y a estar sujetos. Eso, sin mencionar a los que sus metas están en este mundo, que buscan fortuna y posiciones, en un mundo enemigo de Dios. A estos Dios les dice: “¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?”, el Señor no se agrada de aquellos que no se sujetan a su Palabra.
Muchos tienen la pésima costumbre de ponerle vellones al Señor, pero si no responde como ellos esperan, ponen otro, hasta obtener la respuesta que quieren, pero es la respuesta del diablo. Dios lo permitirá así, por la rebelión que tienen en el corazón, los demonios les responderán, porque así está escrito: “Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos” (Ezequiel 14:4).
Lo anterior quiere decir que Dios permitirá que un demonio les responda lo que quieren oír, porque son casa rebelde. Hay que sacar del corazón todo lo que no es de Dios y aceptar el señorío de Cristo sobre nuestras vidas, sólo sometiéndonos a su Voluntad en cada etapa de la vida podremos permanecer en el Camino correcto.
¡Dios te bendiga!!!




