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¿De dónde procede tu valor?, Yesica Carreño de García

Si en algún momento sentiste que tu vida no tenía valor dile que te guíe al cumplimiento de Su propósito para ti, pues tu valor procede de Dios

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Valor, una palabra de gran peso, pero que al no ser comprendida genera silenciosamente frustración, tristeza e insatisfacción en gran cantidad de personas hoy día, y esto lo vemos reflejado con tristeza en la creciente tasa de depresión y suicidio a nivel mundial, personas que no le encuentran sentido a su vida, ya sea por circunstancias difíciles que les haya tocado vivir, porque viven comparándose con otros según los estándares que el mundo establece y sienten que no califican, pero sobre todo porque ignoran que hay un Dios que les ama con amor eterno.
Generalmente en su mayoría cuando le preguntas a alguien ¿quién eres? Su respuesta está basada en función del rol o profesión que desempeña, ya sea en su familia, comunidad, iglesia o área laboral, por ejemplo: ‘Soy el ingeniero tal’, ‘soy papa de fulanito’, entre otros; porque sienten que eso es lo que les hace ser valiosos, pero la verdad es que los roles o funciones que desempeñamos no nos definen, o por lo menos no deberían hacerlo, porque si es así nuestra vida sería muy inestable, pues eso puede cambiar en cualquier momento, no es una base sólida donde podamos edificar nuestra confianza, las personas partirán de este mundo en algún momento (y esto lo hemos experimentado bien de cerca con la llegada de la pandemia), las circunstancias cambian, pero Dios en cambio permanece para siempre, y es lo que creo que Dios quiere que sepamos hoy.
Hay tres verdades que Dios nos deja saber en Su Palabra, que nos revelan cuál es nuestro verdadero valor:
1) La fuente de la cual procedemos: Fuimos creados por Dios, a su imagen y semejanza, Él es nuestra fuente. “Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó” (Génesis 1:27. NTV). No hay nadie mayor que Dios, y procedes de Él, piensa en eso.
2) Fuimos creados con un propósito: No estamos aquí por accidente, aun si tus padres no te planificaron, Dios sí lo hizo. En la Biblia, en el libro de Jeremías 1:5 Dios nos dice: «Antes de que yo te formara en el vientre de tu madre, ya te conocía. Antes de que nacieras, ya te había elegido…». No eres producto de una casualidad, Dios te creó con un propósito, y solo al acercarte a Él podrás conocerlo, eso requiere un paso de fe, decidir si quieres pasar de solo existir a vivir a plenitud aquello para lo cual fuiste creado, y esto nos lleva al tercer punto…
3) Somos amados por Dios: Dios nos dice en su Palabra: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). El amor de Dios es tan grande que Él decidió dar lo más valioso que tenía para pagar el precio por nuestros pecados, sí, todos hemos pecado, esa es una verdad y necesitamos Su perdón y restauración, por eso Él envió a su Hijo Jesús, para morir en una cruz mostrándonos cuán grande es su amor, pero Él no sólo murió, sino que también resucitó al tercer día demostrando también que Él es Dios.
Para dar ese paso de transición en tu vida, y pasar de solo existir a vivir plenamente en Dios Él nos instruye en Su Palabra: “Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres hecho justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo” (Romanos 10:9-10). Habla con Dios a través de una oración, Él te escucha, pídele que perdone tus pecados y entre a tu vida para ser tu Señor y Salvador, y si en algún momento sentiste que tu vida no tenía valor dile que te guíe al cumplimiento de Su propósito para ti, pues tu valor procede de Dios, como acabamos de leer, Él nos revela en Su Palabra que Él es nuestra fuente, nos creó con un propósito y sobre todo que nos ama incomparablemente, el rumbo de nuestras vidas ya ha sido trazado por Él desde antes de nacer, “nosotros somos obra de Dios, creados en Jesucristo para realizar las buenas obras que Dios ya planeó de antemano para que nos ocupáramos de ellas” (Efesios 2:10). Él tiene buenos planes para ti y solo llevándolos a cabo experimentarás que tal como lo dice Su Palabra: Su voluntad para Sus hijos es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2), que Él siempre hace mucho más de lo que nosotros podríamos jamás pedir o imaginar (Efesios 3:20) y que todas las cosas provienen de Él, existen por Su poder y son para Su gloria, Amén. (Romanos 11:36).
Y para cerrar quiero que te quedes con esto en tu corazón: La persona más importante del universo, Dios, te dice hoy: “Ante mis ojos tú eres grandemente estimado y digno de honra. Yo te amo…” (Isaías 43:4a. RVC). Dios te bendiga.

Yesica Carreño de García
Diseñadora gráfico

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