Si te mantienes fiel a Dios, por más despiadados que sean los ataques, no podrán destruirte
Desde el mismo momento en que Dios creó al hombre, existe una lucha del bien contra el mal. El reino de Dios contra las tinieblas. Cada vez que un hombre decide obedecer a Dios, de inmediato se activa en su contra un plan de destrucción desde los infiernos.
Cuando Israel salió de la esclavitud de Egipto, siguiendo las instrucciones de Dios comenzó a transitar por el desierto rumbo a la tierra prometida. Pero inmediatamente se levantaron en su contra diversos enemigos que trataron de impedirle el paso. Fueron atacados en lo físico, con fuerzas militares, y fueron atacados en el campo espiritual, a través del profeta Balaam, quien fue contratado para que los maldijese.
Dios no evitó que sufrieran los ataques enemigos. Pero sí impidió que tales enemigos se salieran con las suyas. Esa realidad sigue vigente. Quizás estés siendo víctima de ataques feroces de enemigos gratuitos que te han derribado. Pero si te mantienes fiel a Dios, por más despiadados que sean tales ataques, no podrán destruirte. Porque el Poderoso de Israel está de tu lado.
Dios te bendiga.




