Dios sabe por qué es tu llanto. Él identifica el significado de tu gemir y te quiere consolar y ayudar, pero es necesario que te arrepientas y vuelvas a Él
Isaías 30:19, “Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá”.
Hay un refrán popular en mi pueblo que dice así: “Muchacho que no llora no mama, así esté entre las parías”.
El llorar, gemir, el quebrantarse delante de alguien; es una manera de expresar el dolor, la necesidad o la situación por la cual se está pasando en ese momento.
Hay madres expertas que saben y reconocen el llanto de su bebé. Con sólo escuchar el llanto determina si ese muchacho está llorando por hambre, de dolor o por mala costumbre (Mingonería).
Mingonería: “Dícese del niño que llora por necedad, por llamar la atención o privancia”.
Por lo general cuando un bebé llora, es señal de que está cansado o que tiene hambre. En un estudio realizado por los médicos de la Universidad Brown, determinaron que hay diferencias sutiles en el lloro de un recién nacido. Así mismo dan pistas importantes de otros problemas que se pueden identificar por el llanto. Estos médicos diseñaron un programa informático que mide el tono, el volumen y la calidad del sonido para determinar si algo está mal en el sistema nervioso central del bebé.
Ya no solamente la madre veterana puede identificar el llanto y el motivo de ese llanto del bebe. Sino que también este programa informático también lo puede hacer.
Isaías profetizó que Dios oiría los distintos clamores de su pueblo, y determinaría la condición del corazón y respondería con gracia.
Judá, en lugar de consultar a Dios, había ignorado a su profeta y buscó ayuda en una alianza con Egipto (Isaías 30:1-7). Dios les dijo que si seguían en su rebeldía y mal camino, serían derrotados y humillados. Sin embargo, también anhelaba «tener piedad de [ellos], y […] misericordia» (v. 18). El rescate llegaría, pero sólo a través del arrepentimiento y la fe. Si el pueblo de Dios clamaba a Él, el Señor perdonaría sus pecados y les renovaría su vitalidad espiritual.
Amado hermano, Dios sabe por qué es tu llanto; Él es más que la madre experta. Él identifica el significado de tu gemir y te quiere consolar y ayudar, pero es necesario que te arrepientas y vuelvas a Él.
Lo mismo sucede hoy con nosotros los creyentes en Jesús. Cuando nuestros clamores distintivos de arrepentimiento y confianza llegan a los oídos de nuestro Padre celestial, Él oye, perdona y renueva nuestro gozo y esperanza.
Oremos así:
“Querido Dios, perdóname por buscar seguridad y protección fuera de ti. Restaura mi amor a ti”.
Que tengas un excelente y bendecido día.




